Trump lo trajo para justificar su política contra la migración y contra Irán; quienes lo escucharon vieron a un personaje que se salvó después de sobrevivir a los campos de concentración, gracias al asilo que se le dio y se preguntaron cuántos centroamericanos están en la misma situación.

Cuantos morirán en los campos sangrientos de Centroamérica, creados por los propios estadounidenses, y cuántos se convertirían en invitados presidenciales o por lo menos dignos miembros de su comunidad si se les diera el derecho a un asilo político que hoy se les niega.