Contratemos una caravana de refugiados;

Mandemos al ejército a cuidar nuestras fronteras;

Boicoteemos – otra vez- a Cuba;

Pongamos nuevas sanciones a Irán (pero perdonemos a los europeos que no quieran respetarlas),

Aplaudamos a los neonazis;

Mandemos a los evangelistas a rezar por las victimas de Pittsburgh;

Pasemos la embajada a Jerusalén,

Algo tiene que funcionar porque si los demócratas logran tomar el control del Congreso las locuras de Trump tendrán un alto, pero si fracasan prepárese usted a dos años de amenazas, brincos, caprichos, castigos, boicots, tarifas, y lo que sea para garantizar la reelección.

Así que por los próximos días ajústese el cinturón porque Trump probará cuanta política, amenaza y ladrido se le ocurra para ver cual puede despertar a los republicanos para que salgan a votar por él, aunque hay que reconocer que sus mejores amigos hoy por hoy son los migrantes hondureños que lo llenarán de votos en la frontera -a menos que se regresen inteligentemente o se estacionen por un par de semanas en México.

¿Tendrán los hondureños esa comprensión o las tortas que les dieron fue para rodar y rodar hasta el día de las elecciones?