Este año ha estado plagado de noticias científicas relevantes. La primera mujer en ganar el Nobel de Física en medio siglo, el nacimiento de los primeros bebés modificados genéticamente, la llegada de una nueva sonda a Marte o el primer transplante total de pene y escroto son solo algunas de ellas. Sin embargo, no se puede dejar pasar este 2018 sin recordar a algunos de los grandes investigadores que nos han dejado este año, pero cuyo legado ya es parte de la historia de la humanidad.

Sin lugar a dudas, uno de los más celebres de esta lista es el astrofísico Stephen Hawking. El científico y divulgador británico falleció el pasado mes de marzo a los 76 años, tras haber sobrevivido durante 55 años con esclerosis lateral amiotrófica, siendo la persona más longeva con esta enfermedad.

Hawking destacó por sus estudios sobre agujeros negros, pero también por ser una voz crítica sobre cuestiones filosóficas y sociales. Publicó más de 20 libros, entre los que destaca Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros e incluso se ha hecho una película sobre su vida.

Sin embargo, Hawking no ha sido ni mucho menos el único gran nombre de la ciencia que nos ha dejado este año, en el que han fallecido hasta 8 premios Nobel.

El pionero de la astronomía de rayos X

Hace apenas unos días, el pasado 9 de diciembre, fallecía a los 87 años el astrofísico Riccardo Giacconi, uno de los pioneros de la astronomía de rayos X, lo que le permitió ganar el Nobel de Física en 2002. De origen italiano, este científico pasó toda su carrera en EEUU, donde aún trabajaba en el momento de su fallecimiento.

El padre de la fibra óptica

Otro de los premios Nobel fallecidos este año fue Charles Kuen Kao, considerado como el padre de la fibra óptica y galardonado con el Premio Nobel de Física en 2009. En 1966, este físico británico-estadounidense descubrió los métodos de transmisión de luz por fibra óptica a larga distancia, lo que abrió la puerta al inmenso potencial de estas tecnologías. Murió en septiembre a los 84 años.

Un descubridor de partículas

También ganó el Nobel de Física, esta vez en 1976, el profesor Burton Richter, que recibió el premio por el descubrimiento de una nueva partícula subatómica pesada, llamada psi. Richter fue director del Stanford Linear Accelerator Center (SLAC), uno de los aceleradores de partículas más importantes del mundo hasta la llegada del LHC, durante más de 15 años.

Le debemos los discos duros

Peter Grünberg, físico alemán de origen checo, también está entre los galardonados con el Premio Nobel de Física (2007) que han fallecido este año. Grünberg, que murió en abril a los 78 años, recibió el premio por sus descubrimientos sobre la magnetorresistencia gigante, que permitieron aumentar el tamaño de los discos duros.

El día de su fallecimiento, el centro alemán de investigaciones Jülich, en el que Grünberg trabajaba, publicó un comunicado en el que se aseguraba que “sin él, los ordenadores modernos y los móviles inteligentes, tal y como los conocemos hoy en día, habrían sido inconcebibles».

El descubridor de los quarks

El pasado mes de febrero fallecía el también físico Richard Edward Taylor a los 88 años. Este científico estadounidense de origen canadiense ganó el Nobel en 1990 por haber descubierto los quarks, que son las partículas subatómicas de las que están formados los protones y los neutrones. El descubrimiento de Taylor supuso un importante paso para el desarrollo de lo que se conoce como modelo estándar de partículas, una de las teorías más precisas y con mayor capacidad de predicción que ha desarrollado el ser humano.

La descodificación del genoma humano

Apenas un mes después de la muerte de Taylor, falleció el biólogo británico John Sulston a los 75 años. Sulston fue el precusor de la decodificación pública del genoma humano y sus investigaciones sirvieron de base para desarrollar el Proyecto Genoma Humano, orientado a identificar y cartografiar los aproximadamente 25.000 genes de nuestro genoma.

Sulston, que siempre defendió la utilidad pública del conocimiento del genoma y se opuso a que su utilización quedara en manos de empresas privadas, recibió el Nobel de Medicina en 2002 por sus descubrimientos sobre la regulación genética en el desarrollo de órganos y la muerte celular programada.

El descubridor de un tratamiento del Parkinson

El doctor Arvid Carlsson, que falleció en junio a los 95 años, fue un científico sueco cuyos descubrimientos sobre el cerebro llevaron al desarrollo de los primeros fármacos contra la enfermedad de Parkinson y le otorgaron el Premio Nobel de Medicina en el año 2000.

Carlsson describió la acción de la dopamina en el cerebro y mostró como un precursor de este neurotransmisor, la Levodopa, era eficaz para el tratamiento del Parkinson. A día de hoy, este sigue siendo el medicamento aislado más eficaz para el tratamiento de esta enfermedad.

Los mecanismos que provocan la enfermedad

nter Blobel, fallecido en febrero a los 81 años, fue un biólogo molecular que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1999 por descubrir que las proteínas de cualquier célula viva tienen una guías internas que las orientan hacia donde pueden ayudar a regular los tejidos corporales. El logro del Blobel fue un paso fundamental para llegar a entender los mecanismos de muchísimas enfermedades.

Un astrónomo aficionado

Por último, un especial recuerdo para el astrónomo aficionado Thomas Bopp, que falleció a principios de 2018 a los 68 años. Este trabajador de una fábrica de materiales de construcción fue el primer observador del cometa Hale-Bopp, que descubrió al mismo tiempo, pero de forma independiente, el astrónomo Alexander Hale.

FOTO: De izquierda a derecha: (arriba) Hawking, Giacconi, Kuen Kao, Richter, Grünberg, (abajo) Taylor, Sulston, Carlsson, Blobel y Bopp.