El destino nos alcanzó. Ya lo sabíamos, pero no se hizo nada al respecto. Ahora no queda de otra más que comprar agua a las pipas. Tremendo negocio. Me pregunto quién se estará beneficiando.

El agua potable tiene las características de un bien público. Desde un punto de vista económico, lo más conveniente es que el gobierno lo provea. O, en todo caso, se lo concesione a un privado que el gobierno regule.

Ergo, si no hay agua es porque el gobierno ha fracasado, ya sea en su provisión o regulación.

Que no nos vengan a decir que la escasez es por la sequía. Claro que la causa de fondo es ésta. Pero, caray, llevamos años sabiendo que el país está pasando por una de sus peores sequías. Lo patrones climáticos han cambiado. Cada vez llueve menos y, por tanto, hay una menor recarga de las fuentes naturales del vital líquido.

¿Y qué ha hecho el gobierno al respecto?

Nada.

Es peor. La presente administración de López Obrador ha negado el cambio climático, se ha rehusado a cumplir las metas acordadas de reducción de emisiones y les ha apostado a las energías fósiles con la ridícula y costosa construcción de una nueva refinería.

En lugar de haberse gastado veinte mil millones de dólares en Dos Bocas, hubieran invertido ese dinero en la provisión de agua potable en las grandes ciudades del país, en particular en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México que, como nunca, está viviendo una crisis hídrica.

No lo quisieron ver, no quisieron hacer nada y ahora no hay agua.

Claro, le van a echar la culpa al neoliberalismo, los conservadores, los adversarios y bla, bla, bla…

6 de mayo de 2021. Hace casi mil días, la NASA publicaba un informe titulado Sequía generalizada en México. Esto reportaba:

“Las imágenes adquiridas por el Generador Operacional de Imágenes de Tierra (OLI, por sus siglas en inglés), en Landsat 8, muestran uno de los principales suministros de agua a la Ciudad de México, la presa Villa Victoria. La primera imagen muestra la presa el 30 de marzo de 2021, la mejor pasada reciente de Landsat sin nubes. La segunda imagen muestra niveles más típicos, el 27 de marzo de 2020. Las imágenes más recientes, aunque más nubladas, muestran que los niveles de agua han seguido disminuyendo. Villa Victoria está a aproximadamente un tercio de su capacidad normal”.

Confirmaba desde entonces la NASA:

“Cerca de 60 presas grandes, principalmente en el norte y centro de México, están por debajo del 25 por ciento de su capacidad. Debido al bajo suministro, los administradores gubernamentales han reducido el flujo de agua desde los embalses. Algunos habitantes se han quedado sin agua corriente”.

Y concluía: “México se está acercando a una de las peores sequías generalizadas registradas”.

Entrevisto a Armando Rosales García sobre la crisis hídrica en la Ciudad de México. Me dice que, por un lado, los pozos que extraen agua de los mantos freáticos se están secando debido a la falta de lluvias. Cada vez hay que cavar más profundo para encontrar el líquido. Esto representa un riesgo enorme para el terreno de una metrópoli donde ocurren movimientos sísmicos con frecuencia.

Por el otro, está el problema del Sistema Cutzamala. Como la capital y municipios conurbados no se dan abasto con sus pozos, se ha tenido que traer agua de muy lejos. Cientos de kilómetros que hay que bombear hasta el Valle de México, lo cual implica el uso de energía eléctrica equivalente a lo que consume toda la ciudad de Puebla en un año. Rosales García me informa que, en su mejor momento, el Sistema Cutzamala proveía diez metros cúbicos por segundo a la Ciudad de México. Ahora está en cuatro metros cúbicos, una caída del 60 por ciento.

En la capital, la escasez de agua solía ocurrir en ciertas alcaldías, sobre todo en el oriente de la ciudad. En Iztapalapa, por ejemplo. Sin embargo, ahora es cada vez más común ver pipas repartiendo líquido por todas las colonias, tanto del centro como del poniente.

El desabasto se está generalizando. En días pasados, vecinos de uno de los barrios más lujosos del país, Polanco, salieron a protestar por la falta de agua.

A las autoridades no les queda de otra más que justificar la falta de agua por la sequía. Insisto: tienen razón. Lo que no dicen es que esto se sabía desde hace años y no se hizo nada al respecto. Paradojas de la vida. Después de gastar veinte mil millones de dólares, el gobierno producirá más gasolinas en México. Buenísimo. Servirá para cargar los tanques de las pipas que distribuirán el agua potable por varias ciudades del país.

 

X: @leozuckermann

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