El director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Carlos Hurtado López, aseguró que “2021 será un reto importante para las finanzas públicas, pues ante el ritmo que lleva el gasto público, puede ser que las fuentes de ingreso no sean suficientes”, por ello, “será el año en que se deberá plantear una reforma fiscal”.

En conferencia de prensa, explicó para este año, aún cuando “se espera un crecimiento magro de 1.0 por ciento del Producto Interno Bruto” y se estará “lejos de una crisis económica”, la realidad es que México enfrentará riesgos por una baja inversión privada y pública, presiones inflacionarias por el efecto “faro” del aumento al salario, la inseguridad y falta de Estado de derecho.

Ello aunado al clima, que se ve en el sector privado “de una especie de persecución fiscal”, no abonará a la confianza para la inversión, y sobre todo el riesgo “de insostenibilidad fiscal en el mediano y largo plazos”.

“Estamos entrando a un terreno en el que mantener las finanzas públicas como están no sea sostenible hacia futuro”, advirtió el directivo.

Relató que los ingresos del sector público “están sobreestimados y van a crecer menos porque la economía va crecer menos y hay una correlación entre lo que crece el PIB y lo que se puede recaudar, y por otro lado, es difícil que se alcance la producción petrolera y por ahí también habrá un hoyo en los ingresos”.

En su opinión, un elemento importante es que en 2019 “hubo austeridad, pero el gasto programable creció”, y ello se debe a que aumentó el gasto en los programas sociales emblemáticos y esto seguirá en 2020, mientras que los ingresos petroleros van a la baja, lo cual “llevará a un problema de sostenibilidad”.

Argumentó que “tampoco se ve que los ingresos tributarios con el régimen actual vayan a crecer; creemos que el problema no será para este año, porque incluso el gobierno puede utilizar el Fondo de Estabilización de Ingresos Petroleros (FEIP), aunque no es lo más recomendable”, pero si se enfrentará un problema de sostenibilidad a futuro.

Sobre todo porque, aseguró, “no se ve que el gobierno haga una reforma estructural de las finanzas públicas, y ahí se encontrará un tope, donde la apuesta será sobrevivir en 2020 y el año que entra empezar con una reforma fiscal”.

Expresó que “eso también tiene su dificultad, pues una reforma que dé muchos ingresos o para sostener las finanzas públicas con un nuevo esquema, es una receta difícil de encontrar“.