El pasado 17 de agosto, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) entre México y Estados Unidos dio a conocer que en 2022 Baja California tendrá un recorte de 99 millones de m³ del agua que normalmente recibe; 62 millones de metros cúbicos de agua proveniente del Río Colorado serán recortados y, adicionalmente, México deberá contribuir con el ahorro de 37 millones de m³.

En este sentido, el Dr. Alfonso Cortez Lara, investigador del Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), en Mexicali, señala que la cantidad de agua que será recortada en 2022, equivale al consumo anual de la ciudad de Mexicali o lo necesario para regar 10 mil hectáreas de uso agrícola en el valle de Mexicali.

Sin embargo, enfatiza en que este recorte no implicaría una afectación directa en el consumo diario de agua de las personas; sino que será en el campo agrícola donde impactará y por lo tanto en donde se tendrán que tomar las medidas necesarias para enfrentar este recorte. El cambio en los tipos de cultivos y disminución de las áreas de siembra son algunas de las modificaciones que se pueden implementar.

Aunque, comenta el investigador, esta situación es alarmante ya que desde 1999 se han establecido los ahorros en el consumo, y de no revertirse la tendencia de la sequía, en un futuro próximo, las ciudades se verán afectadas, principalmente Tijuana en donde la demanda de agua va en aumento.