Muchos son los temas de la agenda educativa, entre los cuales destacan algunos por su relevancia para el futuro de la educación en México y que en el discurso pueden resultar bien intencionados, pero que en las mesas generan, además de posturas diversas y polarizadas, ya sea que estén bien fundamentadas o no, un intenso debate, ya que se trata del rumbo que deberá tomar la educación hacia el futuro inmediato.

Una es la traída y llevada cancelación de la Reforma Educativa, como una promesa de renovación hacia el planteamiento de que la educación debe estar enfocada a la educación y no, tal como ha venido sucediendo en las últimas décadas, a la falta de funcionalidad a través del discurso obligadamente retórico.

Otra se refiere al punto número siete de los compromisos de la propuesta de AMLO, quien afirmó: “vamos a elaborar conjuntamente con los maestros, con los padres de familia, pedagogos, especialistas, un plan educativo que mejore, de verdad, la calidad de la enseñanza sin afectar los derechos laborales del magisterio. Nunca mas una reforma educativa sin el magisterio”. ¿Se trata, entonces, de un enfoque laboral y de un enfoque educativo?

En esta renovación se convoca a todos los implicados en la educación, como maestros, especialistas, pedagogos, etc., pero con excepción de dos actores, como son los políticos y los estudiantes; los primeros, para nada son necesarios, pero los segundos, los estudiantes, sí, ya que, en ellos, al final de cuentas, se centra el objetivo.

Compaginar todos los aspectos de la propuesta resulta complejo, y el problema se centra, precisamente, en algunos puntos débiles y que representan tópicos muy sensibles para la sociedad y para la historia, como son el del magisterio organizado como una fuerza política cuya presencia, permanencia e influencia se han dejado sentir desde siempre y que ha permeado hacia las escuelas y, al final, hacia las aulas. Son los maestros, en todo caso, los principales agentes de cambio.

Otro tema no menos importante es el que se refiere a las evaluaciones al magisterio; el Nuevo Acuerdo sobre la Educación busca fomentar la comunicación entre maestros y la autoridad educativa, con la divisa de cero en conducta, y que se refiere a la realización de evaluaciones diagnósticas no punitivas y que se aterriza en el fomento al diálogo mediante la capacitación dentro del concepto de la Nueva Escuela Mexicana.

En lo que respecta a la economía, el acuerdo establece, a través del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), el otorgamiento de diez millones de becas y la dotación de mobiliario e infraestructura a poblaciones indígenas con mayor pobreza. Con respecto al primer punto, Mariana Jaime, en su artículo del 23 de noviembre publicado en Educación Futura, cita a Emilio Blanco Bosco del Colegio de México, quien indicó que las becas solo mejoran indicadores numéricos, afirmando que el nivel educativo ahora nada tiene que ver con el nivel económico. Esto representará, entonces, un enorme costo para el Estado, pero no necesariamente reflejará una mejora sustancial en la educación.

Lo anterior significa un reto importante para el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, un economista con maestría en política y con una larga trayectoria como funcionario en diversas administraciones y, sin duda, un político capaz, pero ¿capaz de afrontar la estrategia que implica implementar, y desarrollar los cambios que se propone el gobierno de AMLO, con los resultados que se esperan…?

Estas acciones, en todo caso, deberán verse reflejadas durante los próximos seis años y hacia el futuro a mediano plazo, ya que seis años representan el paso de un niño por toda la educación primaria, representan el paso de un estudiante por la secundaria y la preparatoria o toda la trayectoria formativa de un universitario, es decir, se trata de toda la formación académica y, por lo tanto, determinante.

A través de los 31 foros de Consulta Nacional por una Educación de Calidad con Equidad, Esteban Moctezuma ha recopilado posturas y opiniones diversas. En lo que respecta a la equidad, puede no haber objeción y, de hecho, no debe haberla, ya que se trata de la mas elemental justicia, sin embargo, la cuestión se centra en el renglón de la calidad y, sobre esta, se debe generar una estrategia que vaya desde la propia institución oficial, la SEP, y que derive hacia el problema in situ, refiriéndonos al aula.

Asimismo, destaca el tema álgido de las evaluaciones a los maestros como continuas y no punitivas.

Ante esto, los maestros deberán estar conscientes de la importancia que representa la constante preparación, con evaluación o sin ella, dirigida a la mejora constante del proceso E-A, y, si para ello se requiere que sean evaluados, mas no castigados, ello no significa ningún riesgo para la conservación de la plaza.

Otro tema a destacar es el que surgió como interrogante sobre la autonomía universitaria. En la iniciativa enviada al Congreso el día 12 de diciembre no se menciona nada al respecto, sin embargo, tal como se manifestó en las redes sociales, el tema de la autonomía es, simplemente, intocable – y esperemos que así siga-.

En entrevista con la periodista Carmen Aristegui, Esteban Moctezuma, se refirió a los exámenes que se aplican a los alumnos, subrayando la importancia del trabajo grupal y que estos se resolverían, también, en forma grupal. Esta medida per se, puede resultar totalmente ineficaz, ya que, en todo caso, se trataría de evaluar un contexto determinado y no la información sobre un avance o un retroceso confiable del alumno, de cada alumno en particular.

Por último, está la intención de cero rechazados para el acceso a la universidad, esto va a representar el que las políticas de promoción que se implementan y se imponen en los niveles básico y medio básico, aplicarán en los niveles superiores, entonces, ¿a qué clase de profesionistas vamos a aspirar cuando el alumno no se esfuerce en forma alguna, una vez asegurada su trayectoria, tanto preparatoria, como universitaria y, eventualmente, su egreso?, de ahí que el aprendizaje, que representa el punto de mayor interés, se vea seriamente afectado, tal como ocurre en la primaria y la secundaria, con los resultados que son de todos y de sobra conocidos.