La Asamblea General de la ONU, Organización de las Naciones Unidas, adoptó desde el año 2015 la Agenda 2030, para el Desarrollo Sostenible; la cual se basa en un plan de acción en favor de las personas y el Planeta en búsqueda de una mayor prosperidad e integración social.

Esta innovadora Agenda, como propuesta también tiene la intención de fortalecer el acceso a la justicia y la paz universal, para así construir un Mundo con mayores oportunidades y participación inclusiva, para todos aquellos que han sido marginados desde diferentes ámbitos económicos, sociales y culturales.

De esta forma, los Estados miembros de las Naciones Unidas, aprobaron una resolución, donde reconocen que el mayor desafío en la actualidad, es la erradicación de la pobreza en todo el Mundo, afirmando que si no se alcanza este objetivo, no podrá existir un desarrollo sostenible real, el cual logre paliar con este flagelo que carcome a cada ciudadano en distintos entornos histórico-sociales, políticos y económicos, ubicándolos fuera del contexto de Equidad.

Esta Agenda consta de 17 objetivos, repartidos en 169 metas todas de carácter integrado e indivisible, las que abarcan no solo la esfera económica y social, sino también ambiental, con una nueva estrategia que regirá, los programas de desarrollo a nivel mundial para los próximos 15 años.

Por ello, al adoptarla los Estados miembros se comprometen a movilizar los medios necesarios para su inmediata implementación, a través de alianzas centradas específicamente en las necesidades de los sectores más vulnerables, los más empobrecidos y por ende excluidos.

Lo que pretende esta Agenda, es poner fin a la pobreza y el hambre en todo el Mundo, combatiendo la desigualdad entre los países, más pobres frente a los más ricos, logrando construir sociedades pacíficas, más justas e inclusivas; protegiendo los Derechos Humanos y promoviendo la igualdad de género y a su vez el empoderamiento de las mujeres desde niñas. Así, se garantiza una protección duradera del Planeta y los recursos naturales que nos atañen a todos.

Con lo cual, cuando nos referimos a la Agenda 2030, esperamos que la interacción con la sociedad civil y las negociaciones entre los países, que fueron fundamentales para lograr un consenso de opiniones, hayan rendido algunos frutos, al día de hoy. Debido a que ya han transcurrido casi 4 años desde su formulación.

Porque su implementación, conlleva a un compromiso universal, donde cada país enfrenta retos específicos en la búsqueda del desarrollo sostenible y a la vez sustentable, debido a la soberanía plena que cada Estado posee y que se debe por ende valorar, ante los propios recursos naturales, riqueza y actividad económica, fijando metas a corto, mediano y largo plazo, según los objetivos del desarrollo sostenible, aprobados en el texto de la Asamblea General.

Por ello para finalizar, la pobreza en el Mundo no se puede erradicar, si no existe seguridad alimentaria, la cual se logra solo a través de una vida sana y una educación de calidad; donde la igualdad de género al igual que el acceso al agua potable y la energía, son necesarias para promover el crecimiento económico sostenible, mismo que requiere de medidas urgentes, para combatir el cambio climático, logrando un acceso más equitativo a la justicia y promoción de la paz social…