La idea de viajar en el tiempo siempre ha despertado nuestra imaginación. Históricamente, se ha restringido a la ciencia ficción, sin embargo, la teoría de la relatividad de Albert Einstein abrió la posibilidad de viajar en el tiempo, al menos en teoría.

Las teorías de Einstein cambiaron por completo la manera en que comprendemos el tiempo y el espacio. La visión de Newton en la que el tiempo es uniforme fue desplazada por un tiempo flexible que cambia dependiendo del observador. En la teoría especial de la relatividad, mientras más rápido se mueve uno, más lento pasa el tiempo – hasta llegar a la velocidad de la luz, en donde el tiempo pareciera detenerse.

Esencialmente, esto quiere decir que es posible viajar al futuro. Lo único que tendríamos que hacer es subirnos a una nave espacial que viaje a una velocidad cercana a la de la luz, orbitar la Tierra unas cuantas veces, y después regresar. Si la nave se mueve a 95% la velocidad de la luz y orbitamos la Tierra por cinco años, al regresar hubieran pasado 50 años en la Tierra, pero nosotros solo habríamos envejecido cinco.

La teoría de la relatividad especial también plantea que si viajamos más rápido que la velocidad de la luz podríamos regresar en el tiempo. Como sabemos, nada puede viajar más rápido que la luz, pero la otra teoría de la relatividad de Einstein, la teoría de la relatividad general, nos abre algunas posibilidades para romper las leyes de la física.
La teoría de la relatividad general combina el tiempo y el espacio en un solo elemento, denominado el espacio-tiempo. Einstein demostró que la geometría del espacio-tiempo es afectada por la materia que reside en ella, y que ésta puede causar que la ‘tela’ del espacio-tiempo sea doblada, estirada o retorcida. En otras palabras, el espacio-tiempo es flexible.

Un hoyo negro tiene suficiente masa para alterar significativamente el espacio alrededor suyo, de tal manera que el tiempo pasa cada vez más lento mientras más nos acerquemos a él. Podemos usar un hoyo negro para viajar más rápido que la luz, solo necesitamos que éste esté rotando. Si orbitamos el hoyo negro a una velocidad cercana a la de la luz, un observador lejos del hoyo negro nos observaría viajando más rápido que la luz dependiendo de que tan alterado esté el espacio-tiempo. En este caso, no estaríamos rompiendo las leyes de la física, ya que realmente, desde nuestro punto de vista, no nos estamos moviendo más rápido que la luz. Es solo cuando somos vistos desde afuera que parecería que sí lo estamos haciendo, por la suma de las velocidades.

Otra predicción de la relatividad general es el puente Einstein-Rosen, más comúnmente conocido como un ‘agujero de gusano’. Un agujero de gusano es un atajo cósmico desde un punto de espacio-tiempo a otro. Ya que el espacio-tiempo es flexible, se podría, al menos en teoría, crear un vínculo entre dos puntos distantes, y al cubrirlos en un tiempo mucho menor al que realmente los separa estaríamos viajando de regreso en el tiempo. No obstante, la relatividad general nos dice que un agujero de gusano duraría muy poco tiempo antes de cerrarse.

Un problema con viajar de regreso en el tiempo son las posibles paradojas, basadas en la ley de la causalidad. Ésta plantea que la causa siempre debe ir antes del efecto. Pero, claro, ésta ley podría fácilmente ser violada al viajar de regreso en el tiempo, como demostrado por la famosa ‘paradoja del abuelo’. Si regresas en el tiempo y matas a tu abuelo, y por ende a tu padre, no puedes nacer. Si no naciste, no puedes haber matado a tu abuelo, entonces si habrías nacido y en ese caso podrías mata a tu abuelo… Estas paradojas pueden ser solucionadas con la física moderna, específicamente con la mecánica quántica.

Algunos físicos plantean que si viajáramos de regreso en el tiempo, en verdad llegaríamos al pasado de otro universo, uno paralelo al nuestro. Entonces, al regresar llegaríamos a una línea de tiempo distinta, y no podríamos causar todas estas paradojas. Esta teoría de los universos paralelos viene de la naturaleza probabilística de la mecánica cuántica. En ésta, no es posible determinar la posición específica de una partícula, sino que solamente la posibilidad de que se encuentre en cierto lugar. Lo extraño es que todas la posibilidades en verdad si suceden, no en nuestro universo sino que en otro. En efecto, la teoría plantea que hay un número infinito de universos paralelos.

Lo que en algún momento parecía simplemente ciencia ficción está poco a poco convirtiéndose en una posibilidad, y hay varios científicos que consideran que la humanidad será capaz, en algún momento, de construir una maquina de tiempo- sin duda el descubrimiento más importante en la historia.