Los kurdos son los últimos testigos vivientes de la necesidad trumpiana de servir a los rusos y ayudarlos a posicionarse tanto en Europa como en el medio oriente que ha guiado la política de Trump.

La traición a todo valor moral, el arrebato momentáneo, la incapacidad de pensar en consecuencias futuras, todas estas características de un pensamiento limitado a generar las utilidades máximas del próximo negocio llevan a Trump a traicionar aliados y «mientras se sale del cercano oriente» aumenta el número de tropas en Arabia Saudita, porque estas las pagan en efectivo al rey saudí y porque, en la geografía de Trump este país no está en el cercano oriente.

Para quienes creen que la política «proisraelí» de Trump (que en realidad es solo pronetanyhau), es inamovible esta traición debería haber despertado sus peores temores pero no fue así, para los tromposionistas, nada malo puede salir de las políticas actuales y a pesar de lo muy inteligentes que son muchos partidarios de esta política, no deja de sorprender su ceguera a las consecuencias posttrumpianas que tendrá el haber permitido y empujado a Israel a los límites de su política expansionista apoyado por el gobierno de un país que ya no es creíble ni consistente.

Suponer que los americanos (o los republicanos según el nuevo discurso) serán siempre consecuentes con su política actual es tanto como creer que los alemanes, el pueblo «tan culto» que los judíos «iluminados» de la preguerra creían que no serían capaces -ni tan tontos- como para deshacerse «de sus judíos».

Los alemanes lo hicieron y los americanos lo pueden hacer si no surge rápidamente un gobierno israelí que se esfuerza en enmendar abusos y recuperar la posición moral que Netanyahu quitó al país y que su íntima relación con Trump pone en serio cuestionamiento.

La historia del estado de Israel demuestra que cada vez que sus líderes se han aliado a una facción extranjera, siempre han escogido la equivocada y siempre la consecuencia ha sido el abandono primero y la destrucción después del Estado.  Quizás es tiempo de releer la historia israelí para evitar repetir los mismos errores históricos del pasado


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