La primera consulta “popular” de la historia, a un tiempo constitucional, innecesaria y estulta, se realizará el 1 de agosto.

Quienes acudan a cualquiera de las 50 mil mesas en que el INE instalará las urnas (para los recientes comicios puso a disposición de los votantes más de 162 mil casillas), representarán el deshonroso papel de pendejillos de Indias, porque responderán sí o no a una pregunta esencialmente idiota y de respuesta obvia: ¿Estás de acuerdo en que se lleven a cabo acciones con apego al marco legal para esclarecer las decisiones políticas tomadas en el pasado por los actores políticos y garantizar la justicia y derechos de las posibles víctimas?

El engaño es doble: para aplicar la ley no se requiere la “opinión ciudadana” y el promotor de la idea y más interesado, Andrés Manuel López Obrador, no tiene como objetivos a vagos “actores políticos”, sino a los ex presidentes: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto (no se entiende que perdone a Luis Echeverría).

Pese a su sólida ilustración académica, experiencia en el servicio público y convicciones ideológicas progres, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, externó así su incondicional apoyo al ejercicio tumultuario de linchamiento: “Me parece muy bien la consulta frente a esta idea que algunos han promovido, de que no hay democracia en el país, pues es el ejercicio más democrático en la historia de México.

Es fundamental la participación ciudadana, que sea en uno u otro sentido, pero que haya una participación ciudadana en este ejercicio de democracia participativa único es nuestro país, y que va a sentar las bases de una manera fundamental, no solamente en términos de este referéndum, esta consulta popular, sino también de lo que significa lo que se está preguntando”. Para López Obrador, quien aprovechó su mañanera “para invitar a la gente a participar”, la pregunta “se puede traducir de manera sencilla: ‘¿Quieres que se investigue y, de conformidad con la ley, se juzgue a los ex presidentes’…?”.

A Salinas, dijo, “porque entregó todos los bienes de la nación y del pueblo de México a sus allegados”; a Zedillo “porque con el Fobaproa convirtió las deudas privadas de unos cuantos en deuda pública”; a Fox “porque engañó al pueblo, se convirtió en un traidor a la democracia”; a Calderón “porque desató la guerra, declaró la guerra a la delincuencia sin atender las causas y se llevaron a cabo masacres, había instrucciones de rematar a heridos”, y a Peña “por los actos evidentes de corrupción”.

El embuste incluye la sevicia del impulsor, quien insiste en la mentira: “Yo ya fijé mi postura desde que tomé posesión. Dije: punto final, vamos hacia adelante, yo no voy a participar ni voy a votar porque se enjuicie a los presidentes… pero tampoco quiero pasar a la historia como tapadera, como alcahuete. Ahí está, que todos den a conocer su punto de vista libremente, que cada quien decida”. Ajá… https://www.milenio.com/opinion/carlos-marin/el-asalto-la-razon/hacia-la-tramposa-consulta-popular

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