Lima, Perú. 1:00AM del 9 de noviembre de 2016. Me encuentro frente al televisor en mi hotel observando un momento insólito e impredecible, poco tiempo después de cerradas las casillas y a poco más de la mitad del conteo los votos se ve claramente que Trump se perfila para ser el nuevo presidente de los Estados Unidos… DONALD TRUMP… calificado por sus propios compatriotas como un psicópata, racista, mentiroso, misógino, bully, sin ningún tipo de escrúpulos, un enano político que a pesar de su educación en una de las universidades con mayor prestigio del mundo y de haber nacido con una cuchara dorada en la boca, no es capaz de hacer sentido cuando habla ni de disculparse cuando sabe que lo que dijo fue hiriente e indebido y un personaje que sin duda afectará nuestra relación. De entrada, ya quiere cancelar el TLC, poner un muro y correr a millones de mexicanos de su país, y esto apenas empieza.

… continúo viendo incrédulo CNN…

Solo recuerdo otra vez más en mi vida donde me quedé en cama, deprimido y sin fuerza, viendo el televisor después de una tragedia, y esto fue en 9-11, cuando los aviones se estrellaron en el World Trade Center en Nueva York, eventualmente tirando las torres, y por primera vez, como mexicano, sentí que papá Estados Unidos no era invencible. Irónicamente los dígitos en la fecha son los mismos, pero invertidos 11-9 y aunque las circunstancias son completamente distintas, el sentimiento es muy similar, el modelo de democracia se descompuso, papá Estados Unidos no es inviolable, un ser humano nefasto y dañino para el mundo entero va a ser presidente de esa nación, ¿que nos deparará el futuro?

La verdad es que creo que el escenario estaba puesto para que Trump ganara. Después del inaudito voto del Brexit en Inglaterra mucha gente, incluyéndome, ya lo presentíamos. Pero además Trump le habló directamente a un público que estaba harto del sistema político en su país, que pedían a gritos un cambio, y a quienes no les importaba el viejo dicho de más vale malo por conocido que bueno por conocer. Y por encima de todo su contendiente, Hillary, era probablemente la peor persona que pudiesen haber puesto los demócratas para competir contra él, una persona que odiaban millones de americanos, que representaba el sistema que todos querían cambiar y que se había evidenciado que había mentido cientos de veces, lo que anulaba el argumento de que Trump no era una persona sincera. En realidad, en retrospectiva, cualquier persona que hubiesen puesto, que no fuese Hillary, seguramente le hubiera ganado a Trump. Una piedra le hubiera ganado a Trump.

Pero el caso es que gano y esto va a representar cambios importantes en el mundo y por supuesto nos va a afectar directamente a México.

Pero no todo es negativo, si nos ponemos a pensar profundamente en lo que esto podría representar, asumiendo que; 1) todo lo que dijo lo haya realmente querido decir y realizar y 2) que se salga con la suya y lo dejen hacerlo, de todas maneras, representa una gran oportunidad para México. Estoy convencido de que ya es hora de que dejemos de ser tan dependientes, especialmente de manera tan concentrada en un solo aliado. Esto abre posibilidades para incrementar nuestro comercio con países como China, Singapur, Malasia, Alemania, Irlanda, Francia, Inglaterra, Canadá, Israel o Australia entre muchos otros, por ejemplo, y así reducir la dependencia en uno solo.

Recuerdo perfectamente cuando escuché la plática de José Luis Inciarte (Coche) y Alvaro Manguino, dos de los 29 sobrevivientes de los Andes, ahora grandes amigos, que cuentan que probablemente el día que realmente les salvó la vida fue cuando se enteraron después de varios días en la montaña que el mundo los daba por muertos, y que de esa manera se suspendían todas las labores de rescate. En ese momento y por fuerza tuvieron que cambiar su actitud, si querían salvarse serían ellos mismos quienes tendrían que hacerlo. Creo que, en México, muy pronto, podríamos tener esta epifanía y darnos cuenta que es a nosotros y no a nadie más a quienes nos corresponde corregir el camino y quienes somos responsables de nuestro destino.

¿Pero cómo hacerlo? No estoy seguro de tener la respuesta completa, pero si algunos puntos que seguramente nos ayudarían a apuntar al camino correcto; Cambiemos nuestra actitud hacia lo que todos sabemos que está mal hecho, alcemos la voz ante la corrupción, la impunidad, el mal gasto de nuestros recursos, el tirar basura o hacer trampas, por ejemplo. Elijamos a los líderes correctos que nos puedan guiar hacia un nuevo México, votemos. Respetemos a los demás, a todos, respetemos las leyes, aun cuando no seamos castigados si no lo hacemos. Perfeccionemos nuestro talento, aprendamos más, no seamos conformistas, leamos. Dejemos de ser malinchistas y apreciemos lo nuestro, compremos cosas mexicanas y viajemos en México. Quizá lo más importante es que nos creamos que podemos, el primer paso para ganar es creer que puedes hacerlo, y si podemos.

Lo que sí creo probable es que ya no contemos con nuestros amigos al norte como lo hacíamos antes, así que ahora depende de nosotros. Tomemos las riendas de nuestro futuro, pongámoslo en nuestras manos.

 

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