En tres lustros, las cervezas artesanales han ganado mercado y aunque no son competencia para las grandes industrias del ramo, Grupo Modelo compró cuatro marcas y ha obstaculizado el acceso a su competencia a diversos centros de consumo.

Paz Austin, gerente general de la Asociación Cervecera de la República Mexicana (Acermex), explicó que en el país hay cerca de 500 cervecerías artesanales, cuya producción es de 60 mil hectolitros, lo cual representa apenas 0.8 por ciento de la producción total de cerveza.

Por su calidad, la generación de las nuevas cervezas mexicanas e independientes está ganando el gusto de los consumidores, quienes ahora ya no sólo tienen la opción de las cervezas claras y oscuras tradicionales, sino de novedosos sabores con cuatro a cinco grados de alcohol, diferente que en las marcas tradicionales.

Cada año, un millón de personas prueba esta bebida y México se ha colocado como el mayor consumidor de cerveza en América Latina, con 62 litros anuales per cápita.

La producción de cerveza en México data de 1544, cuando migrantes alemanes fundaron la fábrica Brazería, pero no fue hasta 1845 que esta industria empezó a prosperar. A lo largo de los años, surgieron marcas que desaparecieron o se fusionaron; en 1995 resurge el movimiento cervecero artesanal, el cual en los pasados tres años se ha expandido, pero no es una moda, sino una tendencia a nivel mundial, dijo Austin.

Recientemente, Grupo Modelo adquirió las marcas de las cervezas artesanales Boca Negra, Tijuana, Mexicali y Cucapá –dentro de las 10 más grandes de su tipo–, por lo que Acermex ya no las reconoce como tales, pues ya cuentan con sus propios malteros, pueden realizar compras de insumos a gran escala y tienen acceso a contratos de exclusividad, esto último está sancionado para las pequeñas industrias artesanales.

Ante la situación, Acermex pidió a la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) que analice el caso de las citadas cuatro marcas que compró Modelo y que se informe al público que ellas son ya parte de uno de los grandes grupos de la industria cervecera y no afecte los espacios de comercialización del resto de las cervezas artesanales ganados por su calidad.

Austin comentó que para conservar la calidad de la cerveza artesanal y que sea reconocida como tal, Acermex también ya inició gestiones ante la Secretaría de Economía con el fin de que se establezca la norma para ese tipo de bebida. El anteproyecto está en elaboración, lo cual beneficiará a los pequeños industriales, cuyo mayor número se ubica en Jalisco, Michoacán y Baja California, pero en casi todo el país hay pequeñas industrias de cerveza artesanal, la mayoría de ellas encabezadas por jóvenes emprendedores.

Jaime Andreu Galván, director comercial de la Cervecería Primus, con una década de existencia, comentó que en los pasados tres años, el crecimiento de la cerveza artesanal ha sido muy dinámico; en 2016 se prevé que será 30 por ciento superior en comparación con 2015, incluso algunas de esas pequeñas empresas ya exportan a Europa y Australia, pero su gran mercado es la Ciudad de México, Jalisco, Baja California y la región del Bajío.

Pasión, arte, fusión de dos culturas y procedencia del agua son utilizados como sello de presentación por los cerveceros artesanales.