¿Egoísmo?, ¿convicción?, ¿miedo?, ¿congruencia? Lo cierto es que este par de modalidades, contraer matrimonio con la muy sui géneris circunstancia de no querer tener hijos o, en su defecto, optar por tener vástagos sin necesidad de casarse, bien podría estar poniendo en jaque a la institución monolítica social más preponderante de la que tengamos memoria.

Sin embargo, bajo el contexto de los llamados tiempos modernos, estas dos alternativas vienen provistas de cuestionamientos muy complejos y razonamientos que bien vale la pena analizar, sobre todo en el sentido del porqué hombres y mujeres ya no contemplan esquemas preestablecidos en los que se recargaron cuasi religiosamente generaciones anteriores.

Cierto, durante siglos los convencionalismos sociales han dictado cómo debemos comportarnos para ser aceptados en núcleos donde lo políticamente correcto consiste en sentir, pensar, hacer y decir justo como sintieron, pensaron, hicieron y dijeron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos… pero, ¿qué de todos esos roles o esquemas adoptados por nuestros antepasados nos son útiles y viables en nuestro entorno individual? ¿En verdad es un requisito sine qua non para tener una vida plena casarse, tener hijos y “vivir felices para siempre” como dictan los cuentos de hadas o es válido aspirar a un estado de cosas distinto y desechar ese cartabón al tiempo de aspirar al éxito individual ya sea casándose sin querer tener hijos o tener hijos sin que sea necesario apegarse a la sagrada institución del matrimonio?
Antes que nada, debemos recalcar que, basando todas nuestras acciones (desde las más sencillas hasta las más complejas) en un contexto en el que el libre albedrío debiera ser uno de los preceptos más fundamentales, tener hijos y casarse o no casarse y no tener hijos debe ser antes que nada una decisión. Si estás solter@, entonces debe ser una decisión individual y si estás casad@ obviamente esto se traduce en una decisión tomada en pareja.

¿Los matrimonios con hijos son más dichosos que aquellos en los que predomina la ausencia de niños? Esto no podemos darlo como una verdad absoluta, pero debemos entender que cada individuo posee necesidades que lo hacen único. Hay países, por ejemplo, en los que las mujeres universitarias, con una licenciatura o un posgrado cada vez son menos afectas a casarse y también a no querer procrear. En Canadá, Reino Unido, e incluso, en Irán este patrón se está presentando cada vez con mayor frecuencia y esto va más allá de argumentos feministas o de empoderamiento… se trata sólo de decisiones tomadas. Punto.

Igualmente también podemos encontrarnos con hombres que, entre las características de su universo individual, les resulta sumamente complicado mantener relaciones duraderas y estables con mujeres, pero en contraparte son extraordinarios padres y llegan a tener hasta 3 ó 4 hijos sin necesidad de estar casados. Obviamente, ése es un patrón que le resulta útil y funcional a quien lo adopta.

La verdad es que esta es una cuestión en la que nadie tiene la razón absoluta y nadie está bien o mal. Todo es de acuerdo a las necesidades individuales y de pareja, igualmente a la escala de valores que cada uno maneje. ¿No creen?

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Mel Gibson: Le falta uno para el equipo de futbol
Ciertamente, el actor, director y productor neoyorquino Mel Gibson no ha resultado ser ni el mejor novio ni el mejor esposo del mundo. De hecho, su matrimonio con Robyn Moore (31 años y siete hijos) y su tormentoso noviazgo con Oksana Grigorieva le acarreraron una reputación de agresivo, violento y grosero. Sin embargo, en el plan paternal, el protagonista de Mad Max y Arma mortal se lleva de maravilla con sus hijos Lucia, Christian, Hannah, William, Milo, Thomas, Edward y Louis. Es más, le fascinan tanto los pequeños que, incluso, se rumora que los hijos de Jodie Foster (quien recientemente se declaró gay), Charles y Kit Bernard, son de él. ¡Qué tal!

Consultorio
Pregunta:
Mi novia y yo (llevamos ocho años de extraordinaria relación) nos llevamos y entendemos muy bien en prácticamente todos los terrenos, pero al hablar de matrimonio e hijos caemos en una discusión interminable: yo quisiera compartir el resto de mis días con ella, estoy 100% convencido de ello, pero no me veo manteniendo y educando a tres o cuatro chilpayates como ella quisiera. ¿Cómo la convenzo de que podemos ser felices sin ser importunados por mocosos?
Andrés Esparza (México, DF)

Respuesta:
La cuestión aquí no es que la convenzas o no. Lo importante tanto en tu relación como en todas las demás es que el entendimiento y la compenetración sean producto de la comunicación y de que los deseos de ambos sean tomados en cuenta. Al final, yo creo, no me parece entonces que tengas una “extraordinaria relación”.

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Incursionó desde muy joven en la televisión. Comenzó su carrera en Canal 11, para ser invitada por Ricardo Rocha al Canal de Las Estrellas, ahí´í se convirtió en la primera periodista en hablar de temas sexuales en el Programa "En Vivo".Con su columna "La Política me da Risa", en el periódico El Universal, revolucionó la forma en la que vemos y analizamos la política en el país.Fue ella la primera en realizar atrevidas entrevistas a diversas figuras de la política nacional con "Entrevistas Osadas".Ha recibido diversos premios y reconocimientos como la Mujer del AÑO 2009 y 2010 por la Cámara Nacional de La Mujer, además de haber sido reconocida por el Gobierno Federal por su trayectoria periodística..Desde hace dos años se erigió como la abogada de los hombres y publica para ellos su libro "Exclusivo para Hombres" de Editorial Grijalbo, convirtiéndose en menos de un año en Best Seller.

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