Laura no conoce a su padre. Según cuenta Isaura, su madre, tuvieron una gran pelea cuando ella quedó embarazada. Rogelio enfurecido tomó sus cosas y se marchó para siempre, jamás volvieron a saber de él.

Cuando nació Laura, su papá tenía tiempo que había desaparecido de la vida de su madre así que no mandó ni siquiera dinero para pagar las cuentas del hospital. Su resentimiento con Isaura y falta de responsabilidad fue tal, que jamás se contactó con ellas ni envió ninguna ayuda para mantener a su hija.

Isaura, al principio, se las arregló para salir adelante con el apoyo de su familia y dinero que sus hermanos le daban; a Isaura y a Laura nunca les faltó nada.

Cuando Laura tenía un año y medio, su mamá se casó con Esteban, un hombre bueno, trabajador y responsable. Formaron una nueva familia, dándole a Laura la oportunidad de tener un verdadero hogar. Esteban crió a Laura y se convirtió en su padre. Laura lo adoraba y lo llamaba papá.

Laura creció, se convirtió en una joven muy atractiva, cuando terminó sus estudios tomó un trabajo y se puso de novia. Comenzó a soñar con la idea de casarse, tener su propio hogar e hijos. Fue alrededor de esa época que comenzó a preguntarse quien era y donde estaba su «verdadero» padre, aquel que le había dado la vida.

Laura no descansó hasta por fin dar con su padre; la duda y la curiosidad la estaban consumiendo. Cuando finalmente tuvo el valor de conocerlo se emocionó tanto que no paraba de llorar, sus manos le temblaban, no le salían las palabras; lo miraba y se veía a si misma, su parecido era impresionante.

Él a su vez, tenso y temeroso, al descubrir que ella no venía a hacer reclamos, decidió entablar una relación con esta hija que nunca había conocido ni considerado. Rogelio tenía una nueva vida con otra mujer y era padre de dos hijos. Laura comenzó a buscar a su «padre» Rogelio con frecuencia, a pesar de la incomodidad que sentían su madre y Esteban. Las cosas se complicaron aún más cuando Laura anunció su casamiento, ya que le pidió a Rogelio que fuera él el que la camine al altar. Inmediatamente Rogelio accedió con la condición de que no contara con él para ningún gasto del casamiento porque tenía que mantener a su familia. Laura aceptó.

Cuando Esteban se enteró de esto sintió como que le hubieran clavado una puñalada. Sintió un profundo dolor y una gran tristeza. Esta niña a la que él había querido, cuidado, dedicado su tiempo, pagado sus gastos, a la que siempre había sentido como si fuera su propia hija, ahora lo había cambiado por un desconocido.

Laura comenzó a notar que Rogelio, «su padre», no mostraba demasiado interés por su boda, solamente preguntaba cuanto tiempo duraría la ceremonia, casi como si le estuviera haciendo a Laura un gran favor. No tuvo que pasar mucho tiempo para que Laura comprendiera que los «verdaderos padres» no son aquellos que tienen relaciones sin compromisos; padre es el hombre que se ocupa, dedica, acompaña, ama y se entrega día a día para que los hijos tengan un hogar. Entendió que si bien se alegra de haber nacido, no está en deuda con su papá biológico ya que él jamás se preocupó por ella.

Arrepentida del dolor que le había causado a Esteban, su padre real, le pidió con lágrimas que fuera él quien la acompañe al altar, rogándole que la perdonara por su fantasía infantil.

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Este es mi padre

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INGREDIENTES

  • 1 Taza llena de Protección
  • 1 Lata de Fortaleza
  • 2 Racimos de Guía
  • 1 Taza de Ejemplo
  • 3 Trozos de Dedicación
  • 1 Manojo de Presencia
  • 1 Sobre de Sustento

RECOMENDACIÓN DEL CHEF

MODO DE PREPARACIÓN

No basta con dar vida para poder decir «soy tu padre». Para ser padre hay que merecerlo; exige una dedicación y un compromiso continuo. Padre es ese hombre cuya fortaleza nos guía, nos lleva por la vida protegiéndonos y alumbrándonos. Es al que nos acercamos y escuchamos sus consejos, aquel que nos levanta cuando nos caemos, ese hombre que con su trabajo diario nos enseña el valor de la vida, y nos da una palmada al hombro cuando nadie más cree en nosotros.

Ese gran hombre, es el pilar que nos sostiene; con su presencia nos impregna su energía, lanzándonos a probar las delicias más exóticas del mundo.

Este es mi Padre, mi fuerza, mi ejemplo, y mi luz.

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