Estar sano y poder disfrutar de la vida es una de esas grandes cosas que se tiene y que en muchas ocasiones no sabemos valorar mientras duran. Cuando hay salud tenemos todas las posibilidades para poder aprovechar y disfrutar la vida. Desafortunadamente, la mayoría de las personas comienzan a valorar su salud justo cuando la pierden. Estar saludable implica cuidar el cuerpo, comer en forma nutritiva, descansar, hacer ejercicio, pero también tener una buena actitud ante las circunstancias que se presentan, gozar de pensamientos positivos, estar alegre, ser amable y agradecido. La salud es indispensable y realmente no tiene precio.

Una persona sana física y mentalmente es una persona contenta, fuerte y capaz de luchar por la vida por más difícil que esta sea.

Amelia ganó su primera batalla contra el cáncer y realmente sentía que lo había ganado todo. Después de varios meses de duros tratamientos, grandes sufrimientos, noches de insomnio, culpas, arrepentimientos y preguntas sin respuestas, su valor, fortaleza y determinación se combinaron con la cirugía y los medicamentos para que pudiera salir adelante.

Con el paso del tiempo, Amelia se sentía cada vez más sana y más fuerte con lo que obtuvo el valor para retomar nuevamente la vida que había dejada a un lado cuando supo que estaba enferma. El problema de esto consiste en que paulatinamente comenzó nuevamente a trabajar horas muy perlongadas, empezó a descuidar su nutrición, a comer sólo cuando le daba el tiempo y a preocuparse más por su aspecto físico que por su salud.

Por el otro lado, comenzó a tener nuevamente relaciones conflictivas y tóxicas con la gente que la rodea. Su estrés aumento rápidamente y se hizo evidente a través de discusiones encolerizadas, desilusiones y confrontaciones que la llegaron a sacar de sus casillas y la dejaron muy afectada, sobretodo en su estado anímico.

Sin querer y poco a poco se le olvidó que a pesar de que ella se sentía bien su cuerpo le estaba pidiendo paz, tranquilidad y atención. En un abrir y cerrar de ojos, Amelia comenzó a sentirse nuevamente mal; su cuerpo se debilitó y desafortunadamente la enfermedad le regresó.

Hoy humildemente vuelve al médico con mucho miedo y dolor, sabe que tiene que iniciar una vez más su lucha y está lista para hacerlo. Pero quizá, lo más importante que aprendió es que no hay nada más importante que su salud; no hay discusión ni problema suficientemente significativo que le haga perder su equilibrio y le haga olvidar que la salud es lo más preciado y se puede perder de un minuto a otro, sin previo aviso.

Por esta razón, hay que cuidar y valorar cada día que estamos sanos y podemos disfrutar de las cosas bellas que la vida nos ofrece.

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La salud es lo primero

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Ingredientes

  • 1 taza de buena actitud
  • 1 taza de disciplina
  • 2 cucharadas de decisión
  • 1 manojo de gratitud
  • 3 gotitas de fe

Condimentos:
Buena nutrición, ejercicio y descanso.

Recomendación del chef

Mantener un cuerpo saludable permite disfrutar la vida.

Modo de preparación

  1. La salud es una condición valiosa. Si se le pudiera poner precio a la salud, muchas personas que sienten que no tienen nada se darían cuenta lo verdaderamente poderosas y afortunadas que son ya que la salud es lo más valioso que existe. Cuando uno valora lo que tiene se convierte en una persona feliz y agradecida.
  2. Estar sano es una responsabilidad y obligación personal. Sin salud no se puede vivir, servir o cumplir con la misión en la vida. Cada quien sabe lo que debe hacer para cuidarse; uno tiene que alejarse de todo aquello que lo puede dañar, lastimar o perjudicar.
  3. La salud mental afecta directamente a la salud física. La tranquilidad emocional, la paz espiritual, el descanso, la buena nutrición, el ejercicio y la fe complementan y aseguran la salud física. Cuando la persona está tranquila y satisfecha el sistema inmunológico y la calidad de vida mejoran.

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