La posibilidad de que un atleta sin piernas pueda correr en los Juegos Olímpicos con prótesis, o que un robot pueda servir de asistente es posible hoy gracias a la cibernética, una ciencia que nació hace 70 años y tiene mano mexicana, la del médico Arturo Rosenblueth.

La cibernética es la ciencia que estudia el comportamiento tanto de máquinas como de seres vivos; Rosenblueth vio que había cierta similitud entre los temblores de algunas gentes cuando tienen problemas nerviosos y los comportamientos de las máquinas cuando tienen un desempeño irregular; entonces, conjuntamente con Norbert Wiener (matemático estadunidense) acuñaron esa ciencia que después se convirtió en la inteligencia artificial, en la teoría del control.

Resultó que la cibernética tiene bastante cuerda, bastante campo de acción, y entonces se diversificó en varias disciplinas”, explicó Adolfo Guzmán Arenas, investigador del Centro de Investigación en Computación del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Rosenblueth nació en la agonía del siglo XIX, en octubre de 1900, en Chihuahua. A los 17 años ingresó a la Escuela Nacional de Medicina, pero debido a problemas económicos por dos años tuvo que interrumpir sus estudios, que retomó en Alemania y concluyó en París, donde se doctoró.

El doctor Rosenblueth tuvo muchos trabajos para poder estudiar medicina, en algún momento uno de sus hermanos es el que logra una beca para que continúe con sus estudios en el extranjero, entonces el sobreponerse a la adversidad y trabajar de la manera en la que lo hizo, poniendo a México en un lugar muy relevante en materia científica, lo hacen un mexicano ejemplar”, destacó Alejandro Alayola Sansores, coordinador de investigación y desarrollo en la materia de informática biomédica de la Facultad Medicina de la UNAM.

De regreso en México, Rosenblueth comenzó a trabajar en la Escuela Nacional de Medicina como ayudante en la cátedra de Fisiología, la ciencia que estudia las funciones de los seres vivos, pero en 1930, becado por la Fundación Guggenheim, llegó al departamento de Fisiología de Harvard donde trabajó durante 14 años al lado de Walter Cannon, el fisiólogo más destacado de la época.

Ahí conoció a Norbert Wiener, ilustre matemático norteamericano que en ese entonces trabajaba el Massachusetts Institute of Technology (MIT), en el Club de Filosofía de la Ciencia que el propio Rosenblueth formó.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EU le pidió al matemático Wiener desarrollar un proyecto dirigido a abatir los aviones enemigos, lo que requería, entre otras cosas, predecir el comportamiento del piloto, así que recurrió a Rosenblueth, con quien tenía el interés común de la aplicación de las matemáticas y la teoría de la comunicación en el funcionamiento de los seres vivos.

En 1943, junto con el ingeniero informático estadunidense Julian Bigelow, Wiener y Rosenblueth escribieron el ensayo Comportamiento, Propósito y Teleología, que fue reconocido como el primer documento de la cibernética.

Un año más tarde, en medio de la guerra, Rosenblueth rechazó un puesto permanente en la Universidad de Illinois, pues obtener la ciudadanía estadunidense era un requisito indispensable, así que volvió a México al Instituto Nacional de Cardiología (INC) como jefe del departamento de fisiología, precedido de una gran fama.

Entonces invitó a Wiener a asistir a un congreso de la Sociedad Matemática Mexicana que iba a celebrarse en Guadalajara, y el matemático comenzó a trabajar también en el INC.

Para 1948 Wiener publicó el libro Cybernetics or Control and Communication in the Animal and The Machine, que escribió en un departamento de la colonia Hipódromo Condesa y en el que se acuñó la palabra cibernética. Lo dedicó a Arturo Rosenblueth, con el reconocimiento de que había sido el principal interlocutor de las ideas expuestas en la publicación.

Hoy, 70 años después la cibernética tiene aplicaciones en diversas disciplinas como la ingeniería, la sicología y la medicina.

Si consideramos que el doctor Rosenblueth estudia en 1927 y volteamos a nuestros días, pues ya en la medicina estamos hablando de que la cibernética está aplicándose mucho; ahora aplicamos en la medicina la inteligencia artificial, el análisis de datos, podemos tomar millones de electrocardiogramas, pasarlos a un sistema de cómputo, analizarlos con sistemas de inteligencia artificial y esos sistemas nos arrojan una serie de datos en los cuales el médico ya no sólo puede dar un tratamiento a su paciente en lo particular, sino a poblaciones enteras, entonces hablamos de que la salud ya no es individual, es personalizada y ahora también es poblacional”, destacó el doctor Alayola Sansores, de la UNAM.

La inteligencia artificial es una consecuencia de la cibernética y se usa, por ejemplo, en los teléfonos celulares, en el reconocimiento de rostros, ahora hay máquinas que juegan ajedrez y le ganan al campeón mundial”, ejemplificó Adolfo Guzmán Arenas, investigador del IPN.

A los 59 años Rosenblueth asumió una nueva empresa: formar parte de la organización del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, una de las instituciones académicas más importantes del país, siendo su primer director en 1961.

Y entonces sienta las bases para hacer investigación seria, y de ahí sale un semillero de mexicanos que realizan investigación, siendo un ejemplo de lo que se puede hacer en este país”, dijo el doctor Sansores.

Por su parte el doctor Guzmán Arenas señaló que hombres como Arturo Rosenblueth hacen historia porque sus obras trascienden.

En México hay talento, y hombres como él trascienden porque lo que inventan se perfecciona, se mejora, se pule, se diversifica y es nuestra herencia”, concluyó.