Durante la campaña electoral en las redes sociales se publicaron aparte de los memes, una serie de comentarios sobre como los seguidores de AMLO iban a cambiar de la noche a la mañana, se apoyaron propuestas sobre salir a barrer la calle, no pasarse los altos, no dar mordidas.

Durante las votaciones que se llevaron a cabo en general en un ambiente de tranquilidad,  hubo varios incidentes que llamaron mi atención, que preocupan y que son una muestra del desconocimiento del proceso electoral, de las leyes, pero sobre todo de la cerrazón a escuchar, lo que dificulta el diálogo y el entendimiento y puesto sobre la mesa pudo llevar a la violencia física (la verbal se dio).

Como ejemplo cito unos videos donde funcionarios de casillas firmaban las actas, la difusión se dio con mensajes de “están marcando los votos en las boletas” “como siempre el fraude”, “difundan, no se debe permitir esto” y en algunos casos se incitó a golpearlos y hasta lincharlos, sin tomar en cuenta que se observa que están a la vista de todos, no se escondieron y sobre todo con el desconocimiento de que lo hacían fue por instrucciones del INE. Quizá de cien comentarios dos iban en el sentido de denunciar a la FEPADE y otros dos de explicar  el procedimiento en una casilla. Nadie escuchaba las voces sensatas, incluso hubo algún ataque en el sentido de que “debían ser del prian” por eso los defendían.

El otro fue sobre las casillas especiales, que yo recuerde el problema de falta de boletas no es nuevo, en 2012 hubo una situación similar, quizá no en tantas casillas ¿Qué pasó después de esas elecciones? ¿Dónde estuvo la participación ciudadana para exigir que se modificara la ley y hubiera más boletas en las casillas?

Hoy 2 de julio, ya votamos, ya hay nuevo presidente electo, y ahora ¿Cumplirán los ciudadanos su promesa de ser mejores, de limpiar, respetar y sobre todo de no contribuir a la corrupción aun cuando las promesas electorales no se cumplan rápidamente o no puedan implementarse por ser inviables -aunque la intención haya sido buena-?

Por el bien de éste, nuestro México, solo espero que en algún momento se cobre conciencia por parte de todos, Amlovers o no,  de que los cambios no vienen de un gobernante por “decreto”, sino de la suma del esfuerzo diario y constante de cada ciudadano que se ve reflejado en la educación, en el estudio, en el trabajo y en el respeto a las personas, las  leyes y las instituciones.