Del odio al amor hay un solo paso, cita el clásico refrán. En política también se replica este tipo de asuntos, como el del presidente López Obrador con las fuerzas armadas. De la lejana advertencia de AMLO sobre el peligro de un posible golpe de estado a cargo del Ejército, la situación dio un giro total, al grado de que el secretario general, Luis Cresencio Sandoval, llamó a los mexicanos a unirse a la cuarta transformación.

El cambio fue porque AMLO le está entregando casi todo al Ejército, hasta una eventual militarización del país. La politizada posición de Sandoval mereció una condena de Human Rights Watch por el respaldo militar al proyecto político del presidente López Obrador. “Cuando los militares se meten en política partidista la democracia peligra”, alertó José Miguel Vivanco, director ejecutivo de HRW para las Américas, en Twitter.

El titular de la SEDENA defendió el pasado sábado, durante el acto de celebración del aniversario 111 de la Revolución, “la transformación que actualmente vive el país” y la participación de las Fuerzas Armadas.

Peligroso mensaje de las fuerzas armadas, coincidieron en señalar varias voces calificadas.

Vamos a un terreno meramente hipotético: En las próximas elecciones presidenciales AMLO y su 4T son derrotados. ¿Qué rol jugaría el Ejército ante esta situación?

¿Entonces sí vendría un golpe de estado de la cúpula militar que no estaría dispuesta a perder todo el poder entregado por AMLO?

Nunca, que se recuerde, se había politizado tanto la relación del comandante en jefe de las fuerzas armadas y la cúpula militar.

A manera de contexto debemos recordar que por allá en octubre de 2019, en un desayuno de militares de alto rango, en el que se encontraba Sandoval, el general Carlos Demetrio Galván Ochoa criticó el gobierno de López Obrador. Un sector de las fuerzas armadas estaba insatisfecho y preocupado. En respuesta, AMLO alertó sobre un posible golpe de estado.

En un par de años AMLO dio un vuelco a la entonces tirante relación con un poderoso sector que es considerado un Estado dentro del Estado. Gracias a sus gestiones con Donald Trump consiguió la liberación del general Salvador Cienfuegos Zepeda, ex secretario de la Defensa Nacional el sexenio pasado.

Desde entonces se cultivó una floreciente convivencia. Del odio se pasó al amor.

Ya habían pasado los tiempos de campaña en que AMLO había acusado al Ejército de criminal.

Hoy destaca el gobierno más militarista del que se tenga memoria en el México moderno.

Y se le entregan construcción de obras, administración de las aduanas y operación de una parte de futuros negocios estatales, como el Tren Maya.

La pregunta se antoja natural: ¿Cuál es la moneda de cambio?