Han comenzado las audiencias públicas en la Cámara de Representantes en el juicio de destitución (impeachment) del presidente Trump. Todavía no se han presentado grandes sorpresas. El público estadunidense sigue dividido. Si todo sigue así, ya sabemos cómo terminará esta historia. La mayoría demócrata en la Cámara Baja votará a favor de destituir a Trump.
El asunto, entonces, pasará al Senado.
Ahí se llevará a cabo el juicio, pero al final, la mayoría republicana en la Cámara alta votará a favor de la permanencia de Trump en la Casa Blanca.

Esto es lo que están diciendo las apuestas que son uno de los mejores instrumentos para predecir el futuro. En el sitio predictit.org, hoy le están dando un 77% de probabilidad a que la Cámara de Representantes, efectivamente, condene a Trump antes que termine su primer periodo de gobierno, pero no durante este año al que le queda un mes y medio.
En cuanto a si el Senado, efectivamente, lo encontrará culpable y destituirá, los apostadores le están dando un escaso 16% de que esto ocurra antes que termine su primer periodo.

Está muy cantado, aunque siempre puede haber sorpresas. De repente puede salir un testigo con una evidencia devastadora para el Presidente o éste cometer un gran error, por ejemplo.
Pero, si esto no sucede, el impeachment sólo será un buen espectáculo político en un año electoral.

El juicio de destitución es una jugada arriesgada de los demócratas. Igual y debilita a Trump y les funciona para sacarlo de la Casa Blanca en las elecciones del año que entra.
Pero, igual y lo fortalece y se reelige.

Por lo pronto, la opinión pública está muy dividida. En el modelo del sitio FiveThirtyEight, que toma en cuenta todas las encuestas publicadas, el 46.5% de los estadunidenses apoya, hoy por hoy, la destitución de Trump. El 45% no lo apoya.
Es una diferencia mínima. Lo que más explica esta variable es la identidad partidista. Los votantes que se identifican con los demócratas tienden a apoyar la destitución, los republicanos a rechazarla. La batalla es por los llamados “independientes”, es decir, los que no se identifican con alguno de los dos partidos políticos.
Ahí, hoy por hoy, el 44.5% apoya la destitución del Presidente.

Esto explica por qué las bajas probabilidades que le están dando los apostadores a que efectivamente destituirán a Trump. El impeachment es una pelea por la opinión pública.
Mientras los republicanos sigan apoyando al Presidente y los independientes continúen divididos en dos mitades, Trump puede dormir tranquilo.

O no porque, más allá del resultado del juicio, los demócratas quieren acorralarlo, sacarlo de equilibrio, obligarlo a concentrarse en el juicio en lugar de su campaña.
Además, pretenden presionar a los legisladores republicanos a posicionarse si están a favor o en contra del Presidente. Hasta ahora, los congresistas republicanos han cerrado filas con Trump, pero esto podría ser problemático para ciertos representantes y senadores en estados centristas, donde la mayoría del electorado no tiene una clara preferencia a favor del Presidente.

La elección presidencial de 2020 debería ser un día de campo para Trump.
Está comprobado que los presidentes en funciones (los llamados incumbents) tienen una ventaja estructural en los comicios para reelegirse. Mucho más cuando la economía de Estados Unidos, como es el caso actual, está creciendo a un buen ritmo.
No obstante, las encuestas demuestran que Trump hoy perdería si el candidato es Joe Biden o Elizabeth Warren, los dos demócratas que van liderando en la elección primaria por la nominación presidencial de su partido.

En las apuestas de predictit.org, hoy, le están dando un 55% de probabilidad a los demócratas de ganar la Presidencia en 2020 y un 45% a los republicanos. Para efectos prácticos, es un volado. No debería ser así porque, como mencioné arriba, la reelección de Trump debería estar más o menos asegurada.
No lo está porque es un Presidente polémico con bajas tasas de popularidad relativas. Su estilo ha fatigado a parte del electorado que quiere un cambio.
El juicio de destitución, sin embargo, puede darle mucha gasolina a lo que mejor hace: polarizar para ganar. Todo indica que no lo van a destituir pero, en cuanto a su reelección, la moneda está en el aire.

Twitter: @leozuckermann