En el mundo hay muy pocas fronteras tan complejas como la que existe entre México y Estados Unidos. Tres mil 145 kilómetros, o 1,954 millas, separan a la primera economía más grande del mundo con la decimoquinta. Consecuentemente, el intercambio comercial entre ambos países es enorme y se ha incrementado más de seis veces, a partir de la reducción de tarifas arancelarias y barreras comerciales. En promedio, cada minuto se registra un intercambio de productos por un valor mayor a un millón de dólares.

México es el primer o segundo socio comercial en 28 de sus cincuenta estados y el primer socio comercial de Estados Unidos durante 2019, previo a las disrupciones de las cadenas de valor binacionales a causa del SARS-CoV-2. Además, nuestras exportaciones se distinguen ahora por un alto grado de complejidad, desde computadoras y automóviles hasta teléfonos inteligentes e instrumentos médicos. En el 2019, México exportó 361 mil millones de dólares a Estados Unidos. Este monto es comparable a la suma de todas las exportaciones de Brasil, Chile y Argentina a todos sus socios comerciales.

Los beneficios del intercambio económico entre México y Estados Unidos son muy considerables para ambos países. Por ejemplo, más de cinco millones de empleos en EU dependen del intercambio comercial con México. Bajo el nuevo T-MEC, los flujos comerciales y de inversión tienen como propósito no sólo impulsar altas tasas de crecimiento económico, sino funcionar de una manera más igualitaria en beneficio de los pueblos de los tres países. Para lograrlo, mejorar la infraestructura fronteriza común es esencial.

En este sentido, el objetivo que nos hemos propuesto es el de invertir en proyectos de infraestructura que hagan de nuestra región fronteriza una zona económica más eficiente, pero también más segura. Ambos factores impulsarán la competitividad norteamericana, esta vez con la diferencia de que buscamos detonar un impacto más directo y equitativo en beneficio no sólo de las grandes empresas transnacionales, sino en las y los ciudadanos de a pie.

En materia de infraestructura fronteriza, destaca la ampliación a ocho carriles en el acceso Puerta México en El Chaparral-San Ysidro. En beneficio de la macroregión CaliBaja, la modernización del cruce agilizará el flujo de bienes y personas en el punto más transitado de la frontera binacional. Tan sólo en esa zona, nuestras cadenas de valor destacan por la producción de sistemas computacionales e investigación científica, mismos que generan 2.5 mil millones de dólares. Precisamente ahí tenemos la conexión peatonal aeroportuaria Tijuana-San Diego (Cross Border Xpress), un cruce binacional que mejora también la conectividad y los lazos de cooperación transfronteriza entre México y Estados Unidos. En este sentido, vale la pena celebrar también la alianza entre Canadian Pacific y Kansas City Southern para crear la primera red ferroviaria norteamericana.

Además, actualmente trabajamos en proyectos fronterizos de corto y mediano plazos. Por un lado, se prevé que las obras de construcción del segundo cuerpo del Puente Internacional Ojinaga-Presidio, del lado mexicano, concluyan en las próximas semanas, para iniciar operaciones este mismo año. Por el otro, vale la pena mencionar el proyecto de nuevo cruce Otay II-Otay Mesa East, mismo que se prevé iniciar operaciones en septiembre de 2024.

Los distintos proyectos de infraestructura fronteriza no sólo agilizarán los flujos comerciales, sino que hará de la zona fronteriza una región más dinámica y segura. Sobre estos y otros proyectos discutimos más de cien funcionarios de los tres niveles de gobierno de México y EU en la Reunión Regional Oeste del Grupo Binacional México-Estados Unidos sobre Puentes y Cruces Internacionales, celebrada la semana pasada. La conclusión es clara: avanzamos en el camino de la cooperación hacia una frontera más moderna y eficiente, en beneficio de nuestros pueblos y de la región.

NOTA: Destaco que el envío de 2.7 millones de vacunas de AstraZeneca y la Universidad de Oxford simbolizan el excelente estado de la relación bilateral entre México y EU, así como la solidaridad de los lazos norteamericanos. La vacuna ha sido respaldada por la OMS y la Agencia Europea de Medicamentos. Se trata de una vacuna segura y efectiva que será clave para continuar con la campaña de inmunización contra covid-19 y avanzar en la recuperación pospandémica de México y de Norteamérica.

           *Abogado y maestro en políticas públicas. A cargo
de dirigir la política para América del Norte de la SRE