La recuperación económica de México será de forma gradual e incompleta, e incluso más lenta que otros países de América Latina, consideró Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México.

En videoconferencia para presentar el reporte de Situación México, Serrano explicó el escenario base de BBVA México asume que la recuperación continuará el próximo año, con una estimación de crecimiento para 2022 de 3.2 por ciento, luego del 6 por ciento que se prevé para el cierre de este año.

En el Informe “Situación México”, correspondiente al cuarto trimestre de 2021, destacó que la economía mexicana se recupera de la crisis ocasionada por la pandemia del COVID-19, pero anticipó que sucederá de forma lenta e incompleta, ya que el país aún se encuentra a una distancia lejana de una recuperación plena del empleo, a la caída de inversión y el hecho de que la tercera ola en el tercer trimestre afectó a la economía.

Aunque América Latina ha sido la región más golpeada por la pandemia al quedar en evidencia la debilidad de los servicios de salud, México fue también uno de los más rezagados “por la ausencia de una respuesta fiscal, era adecuado implementar una respuesta de este tipo y no hacerlo se refleja en una recuperación más lenta que otros países de la región”.

Por lo cual, consideró que si el país no logra cambiar el ritmo de inversión, “lanzar más señales de certidumbre y queda con un ritmo de crecimiento de 2 por ciento, creemos que habrá una pérdida permanente y nunca recuperaremos el nivel de empleo previo a la pandemia, habría que haber un cambio radical que atraiga mayor inversión y que las tasas de crecimiento potencial sean mayores, eso se puede hacer pero con cambios importantes en la política”.

Acerca del paquete económico del próximo año, se refuerza el compromiso con la disciplina fiscal sin crear ni aumentar impuestos. Como consecuencia del mayor optimismo del gobierno federal para el crecimiento económico de 2022, el balance de riesgos para los ingresos tributarios es a la baja.

De acuerdo con el reporte, la estimación de mayores ingresos tributarios se apoya en mejoras recaudatorias y acciones de simplificación administrativa y tecnológica con más autoridad de fiscalización para el cumplimiento en el pago de impuestos. Hacia delante, las presiones fiscales se incrementarán debido al pago de pensiones y jubilaciones, las cuales representarán 22.3 por ciento del gasto programable en 2022. La pérdida del grado de inversión parece muy improbable en los próximos dos años.

Aunque, refieren que otro factor adicional de presión para las finanzas públicas en el mediano plazo es Pemex.

“En los años recientes las finanzas de esta empresa han sido beneficiadas por reducciones significativas en la tasa del Derecho de Utilidad Compartida, estímulos fiscales y aportaciones patrimoniales alineadas al perfil de vencimiento de su deuda de corto plazo, factores que presionan a las finanzas públicas. Este paquete de apoyo financiero del gobierno federal sin lugar a dudas ha contribuido a mitigar el impacto adverso de la pandemia por COVID-19, así como a disminuir considerablemente el endeudamiento neto de Pemex, aunque se requiere de un cambio en el modelo de negocios de la empresa, que aumente la inversión privada y reduzca la actividad en refinación para lograr una solución más estructural”.

Mientras que la reforma constitucional que por estos días discute la Cámara de Diputados en caso de aprobarse representaría un retroceso significativo, ya que implicaría privilegiar fuentes de electricidad más caras y más contaminantes, lo cual pondría en entredicho la transición energética del país. Además, la cancelación de contratos, permisos y certificados de energía limpia, como lo establece el transitorio de la reforma en cuestión, mandaría una nueva señal de incertidumbre que reduciría la inversión.