Cada año nos decimos lo mismo unos a otros: «¿No crees que este año el calor es más fuerte que el año pasado?». Hagamos memoria y recordemos desde cuándo es que nos hacemos esta observación con nuestros amigos o familiares… ¡Quizá hasta desde hace una década!

Y no es en vano y tampoco es falso que las temperaturas cada vez sean más difíciles de soportar, pues el cambio climático y los efectos del calentamiento global están haciendo mella en nosotros desde hace mucho tiempo. Ahora, probablemente nos demos cuenta de ello para este verano, pues advierten que la próxima canícula alcanzará hasta los 50 grados centígrados.

Primero, ¿qué es la canícula?

No nos vamos muy lejos en la definición: es el periodo más caluroso del año. Uno temible porque cada año se calcula su aumento. En términos técnicos, la canícula es una sequía intraestival que se caracteriza por la disminución de lluvias y el incremento de las temperaturas en diferentes regiones del país, en donde se pueden alcanzar temperaturas extremas.

¿Qué tan extremas?

Para este año, se calcula que se alcancen temperaturas de entre 45 y 50 grados centígrados, esto de acuerdo a información manejada por el Servicio Meteorológico Nacional. Este periodo se espera que inicie el próximo 12 de julio y finalice el 20 de agosto, aunque en situaciones excepcionales podría extenderse hasta septiembre.

Los principales estados afectados por esta canícula del 2019, serán Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Estado de México, Morelos, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y una parte del territorio de San Luis Potosí.

¿Cuáles son las recomendaciones para soportar las altas temperaturas?

Tanto el Servicio Meteorológico Nacional, como las autoridades de Protección Civil de los distintos estados que conforman la República Mexicana, recomiendan que en esta canícula todos nos mantengamos hidratados, usar protector solar, evitar actividades en horas con alta incidencia de rayos solares y elegir ropa adecuada, con la finalidad de no ser víctimas de golpes de calor, deshidratación o insolación.

También recomiendan que no nos expongamos mucho tiempo al sol, que nos mantengamos a la sombra y que por nuestro bien, no mantengamos los alimentos a exposición ambiente para evitar su descomposición.