¿Tendremos que esperar al semáforo verde para regresar a las aulas?

Desde hace mucho, se ha venido criticando la forma de enseñanza, que ha llevado el mismo modelo de hace muchísimos años: el maestro desde su escritorio, cerca del pizarrón dicta su clase. Ahora que el COVID intercede con este modelo, habría que repensar el antiguo modelo. Pero hoy por hoy, hay que pensar un nuevo modelo, mientras se puede regresar a las aulas.

La idea es implementar una nueva modalidad, tipo car-pull, pero school-pull.

Los padres anteriormente se han organizado para llevar a sus hijos a clases, ahora la idea es organizar para seguir con la escuela, pero en casa, y en pequeños grupos:

Por la pandemia los niños no pueden asistir a clases. Pero eso les afecta tanto psicológicamente como socialmente, además de que el Zoom trae otras consecuencias que a largo plazo van a afectarles. (Como problemas oftalmológicos).

Los padres, también se ven afectados con esta nueva forma de trabajar con los niños, teniéndolos diario en casa, en vez de trabajar en lo que es costumbre para ellos. Esto, a los padres, les hace sentirse menos productivos y creativos, e incompetentes.

La propuesta, para estos momentos de pandemia, no es sencilla, pero necesaria para que el sistema educativo y social, que existía en los colegios se pueda replantear, para que la afectación psico-social no se vea tan mermada al quedarse cada quien solo, en su casa, interactuando por zoom con sus maestros y compañeros.

Repito, es importante que los niños jueguen, platiquen y convivan con sus pares.

Así, sugiero una nueva propuesta durante la pandemia, y para esta propuesta se necesita:

  1. Asesoría de los colegios y directores de escuela. Los directores y colegios deben seguir llevando a cabo sus funciones de asesoría y coordinación. Siguen siendo responsables de que la educación (impartida por los maestros o por los suplentes) se lleve a cabo de manera coordinada y correcta.
  2. Un espacio, puede ser una casa con una mesa tipo comedor, pero con posibilidad de aislamiento para ciertas materias, y otro con cualidades diferentes para otras materias. (Puede ser una cocina para algún experimento, o un jardín.)
  3. Un maestro de inglés (por ej. para lunes y miércoles) por Zoom.
  4. Un maestro de español (por ej. para martes y jueves) por Zoom.
  5. Grupos de 4 a 6 niños (de preferencia niños y niñas que tengan habilidades distintas, (por ej. unos mejores en mate, otros en inglés otros en lenguajes). Este grupo debe seleccionarse por los maestros, o directores de escuelas, por ubicación local, por compatibilidad y por capacidad, y debe irse rotando.
  6. Un papá responsable del grupo por semana o por día, para hacerse cargo de que la enseñanza se lleve a cabo en su debido proceso.
  7. Espacio con internet, Ipads o computadoras.

Los niños “llegan a clase” a casa de un compañero.
Esto cumpliría con la propuesta de la SEP.

Pero, sabemos que estamos acostumbrados a mejor nivel escolar, por lo que además sugiero clases presenciales o híbridas de tecnología, arte, gimnasia, o lenguaje con alguna persona capaz, tipo jóvenes de 20 años, o con algún papá dispuesto, por 2 horas al día, (después de su clase vía Zoom con el maestro, o los viernes) que sería un complemento que formaría otro tipo de bases muy importantes de conocimiento general, y que no deben descartarse (como lo hacían en el plantel escolar).

Este modelo abriría las posibilidades de socialización, e interacción entre los niños. Y también procuraría un espacio para que los padres realicen sus ocupaciones (excepto cuándo les toca estar a cargo del mini-grupo).

Este es una idea para primaria, y podría ser también para preescolar, pero también liberaría espacio en la escuela para adolescentes. Esto, mientras todos puedan regresar a las aulas escolares.

Esta es una manera de estudiar sin afectar los rubros psico-sociales mientras se espera a tener la vacuna o el semáforo verde. Esto apoyaría durante la época de COVID: Protege la salud mental y económica y social de niños y adultos.

Posteriormente, las escuelas deben de modificarse: si bien son espacios sociales, las formas de aprendizaje, de verdad son del siglo pasado, y la tecnología (Google) ofrece un campo muchísimo más amplio. Con este corte impuesto por la pandemia, es obligatorio reconsiderar la función del maestro, su forma de dar clase, que realmente debe modernizarse con el apoyo tecnológico actual, para que la escuela vuelva a crear un espacio de interés en este mundo cibernético.

Esta pandemia es un parteaguas y oportunidad para implementar nuevos sistemas educativos y creativos.

Todos estamos inmersos en el sistema educativo y en la pandemia, y juntos podemos salir mejorados de esta catastrófica situación actual antes de que nos veamos sobrepasados por ella. Tus ideas pueden ser piezas valiosas en esta transformación educativa.

Es responsabilidad de todos salir mejor de esta pandemia.