La lucha diaria por servir, por atender a las personas en condición migrante, marginados que habitan donde pueden o personas que en su desesperación han caído en las drogas, ha sido la labor de Lourdes Lizardi López. La activista y coordinadora del grupo altruista “Angeles sin frontera”, presentó su tercer libro “Migrantes, Deportados y Grupos Vulnerables”, donde da cuenta de varios que de manera anónima se encuentran detrás de toda ayuda humanitaria.

Desde las llamadas “Patronas, mujeres valientes que desde su trinchera arrojan bolsas con comida a los migrantes que viajan en el tren La Bestia, hasta el padre Alejandro Solalinde y su albergue Hermanos en el Camino en Ixtepec, narro sobre ellos”.

Dijo también escribir “sobre activistas conocidos o desconocidos todos ellos, sobre los movimientos y grupos de ayuda y apoyo a migrantes y gente vulnerable, así como las ubicaciones y existencia de los albergues a donde pueden acudir”.

En entrevista posterior para Notimex, luego de la presentación de su libro en el auditorio del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC), la autora refirió que su labor actual es repartir sus tarjetas entre grupos, negocios y amistades.

“Reparto mis tarjetas con mis datos y les pido que si ven a alguna persona con necesidad, algún migrante en condiciones vulnerables, me llamen, yo veo dónde podría acomodar a esa gente, se les busca algún lugar”, dijo.

Son migrantes en tránsito que requieren de ayuda, personas discapacitadas, en situación de calle, adictas, “mi labor es buscar algún centro de rehabilitación si es que quieren salir, por ejemplo, de las drogas y donde se les dé un trato digno”.

Lizardi López dijo sentir que todas las personas son especiales, y es por esa razón que merecen ser ayudadas y atendidas como lo hacen los integrantes del grupo, asociados todos ellos a “Alianza Migrante Tijuana”, de donde salen todos los proyectos.

Recordó que como coordinadora de “Angeles sin frontera”, durante varios años trabajaron con personas hacinadas en la canalización Río Tijuana, en viviendas improvisadas hechas de residuos o los llamados ñongos, agujeros inseguros donde dormían.

“En El Barrancón había mucha gente viviendo en condiciones miserables, yo les preguntaba que si querían ayuda, porque había quienes no la querían; nada es a fuerza, es sólo si ellos quieren, pues a veces no se dejan ayudar”, aseguró.

Ellos proporcionan ayuda tanto a migrantes nacionales como extranjeros, sobre todo los centroamericanos “que llegan cansados y a veces heridos de La Bestia, tratamos de que pasen un momento agradable y olviden momentáneamente sus penurias”.

Aunque manifestó que los recursos recibidos ocasionalmente por las autoridades son insuficientes, el grupo altruista trabaja con la sociedad civil, “ella es sensible y se preocupa, aquí hay gente de buen corazón que nos apoya para nosotros ayudar”.

Indicó que ella misma gestiona servicios médicos, hospedaje, alimentación, “buscamos doctores amigos o a quienes puedan donar medicina, les busco padrinos a los migrantes, que puedan llevárselos a trabajar o donarles un cambio de ropa”.

Lourdes Lizardi López recibió un homenaje el pasado 31 de octubre en el Centro Cultural Tijuana (Cecut), donde varios artistas reconocieron su labor altruista; incluso, una comitiva viajó desde Honduras a agradecer el apoyo dado a sus paisanos. La también promotora cultural dijo sentirse satisfecha con la edición de su tercer libro el cual, aseguró, en noviembre próximo presentará en Argentina y en Brasil, para instar, incluso hasta esos lugares, “el amor por la lucha diaria de servir”.