Aquí el tiempo deja de tener significado; los atardeceres son eternos, pintando al mar y a la arena mojada de diferentes tonos de rojo y rosa, imitando al colorido cielo.

Un santuario para tortugas, en la playa de Troncones vemos constantemente liberaciones de tortugas bebés, avanzando trepadoramente hacia el mar, sus sombras largas en la luz del atardecer. Este es un destino donde nos reencontramos con la naturaleza, volviendo a ser parte de ella una vez mas.

No es solamente la cálida brisa del mar, ni la fina arena a mis pies, ni el reflejo del sol en las agitadas olas de mar, ni el aroma a cocos y palmeras, ni las cálidas sonrisas de los locales… hay algo mas detrás de la magia de Lo Sereno, algo intangible que invade nuestros sentidos y nos llena de un profundo sentimiento de paz, de armonía, de balance.

Este hotel boutique es parte de la colección Design Hotels y descansa entre las montañas y el mar en un pequeño pueblo a 30 minutos de Zihuatanejo, en la paradisiaca playa Troncones.

La arquitectura es moderna y contemporánea, con colores que forman parte del paisaje y se mezclan con su entorno. La terraza es un santuario para los sentidos y el único restaurante del hotel. Combinando materiales como piedra y madera, este espacio completamente abierto es chic y casual.

Lo Sereno nos ofrece una mirada sensual y sofisticada a la elegancia descalza en un balance de armonioso romance, paz y aventura. Rafael, propietario del hotel, nos recibe con una sonrisa. Bronceado y relajado, es el corazón y alma de Lo Sereno.

En este universo alterno perfectamente sereno, siempre me reencuentro, conviviendo con mi mas profundo ser y dejándome llevar por una magia innombrable.

Desligado a la realidad, cuando me recuerdo de Lo Sereno parecería estar recordando un sueño, una fabricación de mi imaginación.