La idea de mejorar el transporte público de Tijuana que es además de ineficiente, caro, siempre ha sido buena y necesaria, sin embargo, la nueva ruta troncal desde el inicio de su construcción ha causado caos vial por toda la ciudad que parece que no terminará con el inicio de operaciones.

Ir de la glorieta de las Tijeras a la glorieta donde se encuentra el monumento a Abraham Lincoln, unos 650 metros según google maps, llevó 20 minutos, el carril de la izquierda es exclusivo para los autobuses del nuevo sistema de transporte, mientras que en el de la derecha, los taxis, detienen el tránsito vehicular con sus continuas paradas.

Por si fuera poco se augura un problema mayor, hasta este momento, ni usuarios ni automovilistas, han recibido información concreta de cómo va a operar la ruta.

Si de por sí, los automovilistas están expuestos a que algún individuo, haciendo caso omiso de las esquinas marcadas como pasos peatonales,  salga de entre los autos en el momento menos esperado, con las estaciones situadas en medio del camellón y solo con las puertas destinadas para abordar los autobuses abiertas, la gente no deja de preguntarse qué va a suceder.

En la calle Ignacio Zaragoza en la zona Centro, la situación también representa un problema, un paradero de autobuses no solo implica un peligro para los usuarios de la ruta troncal, también para los automovilistas, ya que el paradero impide que los automovilistas vean el semáforo, lo que ha provocado al decir de los vecinos de la zona, que en los últimos tres meses haya habido alrededor de 15 accidentes en un crucero donde se registraban dos o tres al año.

¿A quién se le ocurrió que esa era la mejor forma de poner las estaciones? ¿Cuánto se gastaron en esto? ¿Quién se beneficia realmente con esta obra? Se pregunta el locatario de un negocio cercano, que además llama la atención sobre las palmeras que están afectando el cableado de la zona.

Esas mismas preguntas se hacen otros ciudadanos, ¿habrá alguien que dé respuesta?

Paradero en Av. Ignacio Zaragoza