Francisco Hinojosa, uno de los más fecundos escritores de literatura infantil y juvenil en lengua española, presentó junto con la escritora Mayté Loera y Antonio Ramos una colección de obras infantiles en la Feria Internacional de Libro en Arteaga. Zócalo tuvo la oportunidad de charlar con el reconocido autor.

Al ser uno de los autores con mayor renombre en cuanto a la literatura infantil, un reconocimiento que se ha forjado a través de las décadas, hoy el escritor ve en la industria editorial un mayor interés en las publicaciones dirigidas a niños.

“Desde hace 25 o 30 años la literatura infantil ha tenido un auge en la industria editorial mexicana y ha crecido el interés por este público en específico. Según las encuestas, son los niños los que más están leyendo. Las edades que más leen son entre los 6 y 12 años”, comentó.

En estos tiempos en el que el mercado editorial está repleto de libros de toda índole y calidad, Hinojosa piensa que a diferencia de la literatura para adultos, la infantil sí mantiene un estándar de calidad que ofrecen a su público.

“Los libros que se están produciendo ahora para los niños tienen una gran calidad, tanto en literatura del texto, la ilustración, el diseño y la edición completa. Es una labor muy precisa y muy preciosa la que se está haciendo por el libro infantil y para que los niños lean.

“Los niños van a seguir leyendo. Aquí en México, por ejemplo, no tenemos best-sellers, sino long-sellers, que son libros que se seguirán leyendo y leyendo sin importar el tiempo que pase. Yo veo que el futuro se ve mejor con este tipo de niños que toman estos libros y los leen sin importar nada”.

No todos los lectores lo serán siempre, sostiene, por eso uno de los aspectos importantes de la literatura infantil es el conseguir que logren estar pendientes siempre de la lectura como una actividad necesaria.

“No todos los lectores que iniciaron de niños lo seguirán siendo de adultos, eso es un hecho, pero aquellos que lo siguieron haciendo son los que podrán leer con un interés y con gusto verdadero la gran literatura que nos rodea y que nos ha hecho lo que somos en este aspecto”, dijo

Según Hinojosa, la razón principal de crear una una literatura enfocada al público infantil es que los pequeños se inicien en la lectura, por esa razón es es necesario hacer libros atractivos que logren engancharlos de inmediato, mientras que en ese sentido los adultos pueden continuar en la lectura sin necesidad de esto.

“Los niños son un público exigente. La literatura infantil es más compleja en el sentido de que si el libro no funciona bien probablemente termine en la basura. Los niños necesitan algo que les llame la atención y que se les mantenga dentro de las páginas.

“En cambio un adulto se puede tragar las cosas que no le gustan de un libro porque así está condicionado casi siempre. Sí hay una gran diferencia entre los dos tipos de libros que están dedicados a públicos diferentes”, dijo.

Si la escritura es un acto solitario, la lectura y el contar historias siempre es de dominio público, pues eran las historias las que enseñaban a los miembros más jóvenes de las tribus sobre el peligro.

“La lectura es un acto social. Desde el inicio del cuento, las historias fueron hechas para acercar a las personas, y las historias se contaban para enseñar básicamente las cosas de necesidad primaria dentro de las primeras sociedades.

“Yo creo que lo que hace la literatura infantil es presentar las ideas y nociones con las que se enfrentarán, pero a la vez es ver y conocer la realidad a través de estas palabras e imágenes”, comentó el autor de Enciclopedia.

La educación de los niños no siempre va de la mano con el hecho de leer o no, sino por factores ajenos a ellos, en los que nuestro país aún se encuentra muy atrasado.

“En la educación creo que sí falta mucho todavía por hacer. Siento que sí hay cosas que ayudan al fomento de la lectura, por ejemplo la proliferación de las ferias del libro, que son síntomas de que se ha comenzado a leer, pero esto no siempre ayuda a la educación. Aún queda mucho y falta mucho”, finalizó.