Representantes religiosos, de comunidades indígenas, del poder legislativo, sector empresarial, gobernadores, así como el secretario de Relaciones Exteriores, cerraron filas en torno al gobierno del presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador en la ciudad fronteriza Tijuana, Baja California.

Los actores de los diferentes sectores respaldaron durante un prolongado discurso, su apoyo al acuerdo migratorio entre Estados Unidos y México, con el cual se suspendió la imposición de aranceles a productos de manufactura azteca, destacando que fue gracias a la unidad de los mexicanos.

Este nombrado Acto de Unidad comenzó como un llamado de López Obrador a sumar fuerzas entre los actores políticos del país, pero se convirtió más tarde en una celebración que sirvió para mostrar músculo luego del acuerdo alcanzado para detener la amenaza arancelaria de Donald Trump.

El primero en hablar fue el secretario de Relaciones Exteriores,  Marcelo Ebrard, quien subrayó que a pesar de haber evitado las medidas arancelarias había que vigilar y aplicarse en la relación EEUU-México, el principal país donde se venden los productos mexicanos.

Después tomó la palabra Amalia Tello, representante de las comunidades indígenas, quien dijo que en su experiencia ha aprendido que «el diálogo y la palabra es la mejor vía para el entendimiento y la convivencia pacífica«. El acuerdo para suspender los aranceles es, para Tello, muestra de que «la buena vecindad se debe dar con respeto y dignidad«.

El representante de la Confraternidad de Iglesias Cristianas Evangélicas, Arturo Farela se sumó a los elogios al gobierno, al asegurar que «nos sentimos orgullosos por esta justicia social que la Cuarta Transformación está llevando adelante con todos los programas sociales».

El padre Alejandro Solalinde señaló que México y Estados Unidos comienzan a marcar una amistad de «pueblo a pueblo», sin embargo advirtió que siempre habrá quienes busquen el interés económico en este sistema, por lo que será necesario mantener el diálogo.

«Nuestro país está pasando por una situación muy difícil, pues hemos estado viviendo las presiones no sólo de una persona, sino sobre todo de un sistema neoliberal capitalistaque adora el dinero, que adora el mercado, ese es su verdadero Dios», apuntó el sacerdote.

Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, rescató dos lecciones aprendidas en estos días de tensión: «cuando los mexicanos nos unimos y trabajamos juntos siempre ganamos» y «tenemos que ver hacia adelante, nadie nos va a hacer favores. Los empresario estamos con ustedes. Queremos un México más próspero, más unido».

El gobernador de Querétaro y presidente de la Confederación Nacional de Gobernadores, Francisco Domínguez Servién, dijo que México supo atender el problema. «Somos defensores de un muro sin barreras; los mexicanos no aceptamos ni muros de concreto ni aranceles».

Respecto a las condiciones aceptadas por el gobierno de México para evitar los aranceles dijo que «negociar sin ceder es imponer; nadie negocia todo y ganan todo».

El discurso del presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, se centró en el tema migratorio, que desde ahora México tiene que frenar en la frontera sur.  «La migración es un derecho humano que debe ser respetado» dijo.

Y agregó que «también existe el derecho a no migrar«, es decir, que los ciudadanos no abandonen su país de origen. Pero fue crítico, pues  «es inmoral el doble rasero de fronteras. En la frontera norte pedimos que nos abran la puerta y en la frontera sur se nos pide cerrar la puerta para hacer un oscuro favor a los EEUU».

Muñoz Ledo fue el último en hablar antes de que el presidente López Obrador tomara la palabra. AMLO comenzó a hablar del histórico y estrecho laso que existe entre ambos países, mismo que se vio reflejado en el acuerdo recién pactado. Aunque también advirtió que de no haber llegado a buenos términos, hubiera implementado las mismas políticas con productos estadounidenses en México.

«Celebramos el importante acuerdo de ayer porque se nos estaba colocando en unasituación incómoda, la de tener que aplicar a mercancías de EEUU las mismas medidas similares a las que se iban a imponer a las importaciones mexicanas. Confieso que rechazo lo actos de represalias y la ley de taleón, soy un pacifista con los ejemplos de Gandhi, Luther King y Mandela, sin embargo, como representante del estado mexicano no puedo permitr a nadie que se atente contra la economía del país y menos que se establezca una simetría injusta para nuestro gobierno y humillante para nuestra nación».

El evento en Tijuana terminó alrededor de las 20:30 horas, pero aunque el protocolo finalizó, no fueron así los incesantes gritos de apoyo de las cientos de personas que acudieron a escuchar el mensaje del presidente, a quien aplaudieron, apoyaron y hasta le pidieron selfies, como si se tratara de un afamado artista.