La Dra. Vianka R. Santana, directora general del Centro Cultural Tijuana, abogó el pasado jueves 21 de febrero “por integrar el humanismo a las prácticas cotidianas en las aulas”, con la finalidad de “privilegiar el desarrollo del pensamiento crítico, no solo para la consecución de competencias intelectuales, sino para avivar la llama de la sensibilidad social”.

Durante su intervención en el Segundo Foro Binacional de Educación Intercultural y Formación Docente, organizado por el Sistema Educativo Estatal, la Universidad Pedagógica Nacional, la Escuela Normal Fronteriza y San Diego State University, la funcionaria federal señaló que su planteamiento busca favorecer que “los sujetos que egresan de nuestros planteles desarrollen una noción profunda con respecto a su propia condición humana”.

Invitada a participar en el citado foro con el tema “Marcos epistémicos para pedagogías equitativas en formación docente bilingüe”, la Dra. Santana llamó a “repensar las prácticas pedagógicas en el contexto no sólo del siglo XXI y las exigencias sociales que ello implica, sino también, para abonar a una necesaria reingeniería y reenfoque de la mirada en el abordaje de las prácticas escolares en la zona fronteriza”.

Tras situar el contexto de la realidad fronteriza, un espacio, dijo, en el que coinciden y se entrelazan históricamente dos visiones, dos países, dos geografías separadas por un muro icónico cada vez más sólido, Santana planteó ir más allá de la sola educación bilingüe y apuntar “hacia la necesidad de atender el multilingüismo y la multiculturalidad de esta constante convergencia que se suscita en razón de la migración”.

La funcionaria llamó a los docentes reunidos en este foro binacional a “contar con una oferta académica pertinente y capaz de atender con igualdad en la diferencia cultural que nos significa atender a los migrantes nacionales y extranjeros afincados en ambos lados de la frontera, pero también en la urgencia y el compromiso de incorporar a aquellos grupos y sectores sociales en continua movilización”.

La sola condición de frontera, remarcó, nos pone frente a un paradigma dinámico, cambiante, y “ante la necesidad de construir de manera conjunta, las narrativas pedagógicas con que habremos de asumir nuestra condición plural, diversa, binacional y multilingüe”.

Como docentes, investigadores y formadores de profesionales de la educación, del arte y la cultura, es necesario integrar el humanismo a nuestros referentes conceptuales desde los cuales accionamos nuestras prácticas cotidianas en las aulas. En otras palabras, precisó la Dra. Santana, “necesitamos con urgencia hacer una nueva curaduría de contenidos, redefinir de manera conjunta y plural qué debemos enseñar en un tiempo de interacciones culturales constantes, en una franja fronteriza que por un lado nos representa la oportunidad de hermanarnos culturalmente y que, por el otro, nos invita a la separación y el desconocimiento mutuo”.

Luego de hacer un llamado a “repensar el mundo que queremos, en un aquí y ahora complejo y contrastante”, la funcionaria federal aseveró: “Somos una sociedad que no puede negarse al diálogo, pero más allá del multilingüismo, debemos abrirnos a la multiculturalidad, la interracialidad, la divergencia que es esencia misma de nuestra condición ‘híbrida’”.

“¿Cómo realizar intervenciones educativas pertinentes, contemporáneas, con verdadera intencionalidad pedagógica que nos permitan construir modelos teóricos plausibles y definir una nueva taxonomía de la dignidad, que nos acerque y nos ayude a convivir en el siglo XXI con toda su multiculturalidad y su divergencia, de manera sensata, sensible y humanista donde las viejas prácticas de acoso social y cultural –hoy llamado bullying– dejen de ser una constante?”, se preguntó la directora general del CECUT.

Tras advertir que “vivimos un tiempo en el que la tecnología ha pasado de ser nuestro mayor aliado a nuestro mayor competidor en términos de la atención de nuestros estudiantes”, la Dra. Santana llamó a “construir modelos para una verdadera prevención delictiva, para combatir esa internalización de los patrones de conducta violenta y xenófoba a los que los ha llevado el entorno y el discurso de políticos irresponsables y ausentes de toda sensibilidad social”.

Y recalcó: “Necesitamos nuevos emprendimientos intelectuales, docentes renovados que aviven el debate contemporáneo de la educación, que estén dispuestos al cambio radical, individual, personal, para desde ahí, poder incidir verdaderamente en el cambio de los otros”.

Por último, exhortó a los docentes a “trabajar conjunta, interculturalmente, en esa cartografía de la educación que nos exige un tiempo y un contexto como el que nos ocupa hoy día. Activar los saberes fundamentales para formar para la vida, para la ciudadanía activa, para la convivencia binacional, multicultural, interracial y pluriétnica”.