El viernes 14 de junio tuve el agrado de compartir con estudiantes de la Universidad Xochicalco, la presentación de mi libro “TIJUANA. Patria, Revolución e Identidad”. Por lo cual, me di a la tarea de recopilar y proyectar una serie de fotografías de las distintas épocas por las que atravesó la ciudad.

Como consecuencia de dicha presentación, retomé mi antigua inquietud por conocer la última morada y la ex hacienda del Abelardo L. Rodríguez, quien fuera presidente de México entre 1932 y 1934. Abelardo Rodríguez Luján -nombre completo del expresidente-, nació en Sonora y falleció en California, fue gobernador del Distrito Norte de Baja California desde 1923 hasta 1930, por designación del entonces presidente, Álvaro Obregón.

Obregón habría sido el primer presidente en reelegirse y ejercer el poder durante un sexenio, luego de la Constitución de 1917, sin embargo, fue asesinado siendo presidente electo. En consecuencia, se designó a Emilio Portes Gil como presidente de México y con ello dio inicio “El Maximato”. Así, entre 1928 y 1934, México tuvo un presidente interino, Portes Gil; otro constitucionalmente electo, Pascual Ortiz Rubio, y un último sustituto, Abelardo L. Rodríguez.

Haber sido gobernador le permitió crear condiciones favorables para sus múltiples intereses personales en la región, particularmente en el Complejo Turístico de Agua Caliente, construido en 1927. Tiempo después, en 1950, L. Rodríguez donó setenta hectáreas para la restauración del campo de golf del antiguo Complejo. Actualmente, el Patronato Pro-Restauración del Patrimonio Cultural e Histórico de Agua Caliente, una iniciativa genuinamente ciudadana, se esfuerza por recuperar parte del legado de lo que fue este espléndido espacio dedicado al esparcimiento.

En dicho marco, el pasado fin de semana me di a la tarea visitar El Sauzal, el poblado que da la bienvenida al municipio de Ensenada, en donde pude recorrer la antigua casa del expresidente, la cual, por cierto, fue habitada temporalmente por Plutarco Elías Calles. La mansión será restaurada, por lo que se pueden apreciar las labores de remozamiento; sin embargo, el despacho del General Rodríguez, el salón principal y su piano se encuentran prácticamente intactos. Mientras, desde su sepultura se aprecia un magnífico panorama del puerto.

En la víspera de los 130 años de la fundación de Tijuana, bien vale la pena rememorar algunos pasajes de nuestra historia, los cuales, ajenos a cualquier tipo de calificativos, forman parte de nuestras raíces y nos dan identidad. Por ello, la Sociedad de Historia de Tijuana, de la cual me honro formar parte, conmemoró el 108 aniversario de la Defensa Heroica de nuestra ciudad, tras la invasión ocurrida en el año de 1911. Tales actividades dieron inicio con la conferencia “Tijuana Heroica”, dictada por el doctor Alejandro Lugo Perales, académico, investigador y expresidente de dicha organización. Además, miembros destacados de dicha organización participaron en la ceremonia oficial y guardia de honor en el Monumento a los Defensores de Baja California frente al extinto Toreo. Continuará…

Post Scriptum. “Cristalizar en realidades los principios de la Revolución y asegurar en México un régimen en que no haya más supremacía que la de la Constitución”, Abelardo L. Rodríguez.

* El autor es consultor político, escritor y catedrático.

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