Estamos viviendo un tiempo inédito no solamente en materia de salud pública, economía e interacción política internacional, sino, sobre todo, en temas de identidad social e individual. Me parece que, siendo que la economía es una ciencia social después de todo, deberíamos detenernos más profundamente en entender los fenómenos de psicología de masas que nos ocurren derivado de la hiperinformación, la exposición a redes sociales y el aislamiento…y analizar cómo todo ello impacta nuestras decisiones económicas.

  1. La hiperinformación e identidad de marca: La identidad de marca hoy en día no son solamente los colores de los logotipos, tipografía y lema institucional. En la sociedad de hoy, las marcas deben pronunciarse de fondo y tener una postura política, económica y social. Hemos aprendido que se espera de las marcas su reacción ante sus empleados, su comunicación ante clientes y su conciencia ante una problemática común. Hoy las empresas que deciden tomar medidas laborales o de pagos, deben ser conscientes que tendrán un impacto en cómo serán percibidas por un entorno reflexivo que los premiará o castigará en el futuro. Hoy se espera que las empresas se posicionen expresamente en los temas, y el fondo importa más que la forma.
  2. La cultura corporativa supera la “misión-visión”: En una modalidad de “home office” generalizada, no hay supervisión que alcance para ver lo que hacen los colaboradores todo el día. Una empresa sin cultura corporativa sólida, simplemente sucumbe ante el miedo y la parálisis. Esto es una verdadera prueba para las empresas, que deben operar más allá de la personalidad del dueño, y con incentivos mucho más profundos que su “quincena”. Los colaboradores de las empresas, deben sentirse parte verdaderamente de sus empresas, y es labor de los directivos de las mismas cuidarlos y mandarles mensajes claros de liderazgo horizontal.
  3. Nuestro consumo e inversiones trascienden las campañas: Una gran lección que hemos aprendido en esta crisis, es que las decisiones de compra e inversión de la gente en tiempos de incertidumbre no van ya relacionadas a campañas publicitarias, o siquiera información objetiva. La gente hoy vuelve a acudir a “comunidades de confianza”, donde se prefiere la recomendación vía WhatsApp directa a verdaderamente investigar sobre “cómo está la situación”, “qué remedio comprar” o “cómo protegerse”. Con esto, las marcas deberán empezar a entender que la relación con los clientes tiene que cambiar a un paradigma de microcomunidades significativas, relaciones de confianza, y acercamiento constante. La forma en que las marcas se relacionen con sus clientes tendrá que estar basada en vínculos auténticos. La saturación de las redes sociales tendrá un impacto de largo plazo donde las personas buscarán relaciones reales.

El COVID por tanto tendrá muchos efectos que aún no medimos, y que van desde cambiar la interacción política intergubernamental hasta la manera en que ahorraremos en el futuro para cuidar nuestros bolsillos en lo sucesivo y saber que nada es imposible.

No obstante, más que las lecciones racionales, merece la pena detenerse a reflexionar en los cambios de paradigma sociales y personales.

 

“El amor se hace más grande y noble en la calamidad”

Gabriel García Márquez, El Amor en Tiempos de Cólera

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