Lo que ni la inseguridad y la violencia pudieron hacer, lo hizo la economía y el pésimo papel que ha jugado el gobierno federal ante la pandemia del coronavirus y esto fue desplomar la popularidad del presidente de la República, el cual ya solo cuenta con una aprobación del 39 por ciento.

De acuerdo a una encuesta que el día de ayer presentó la empresa GEA-ISA, el presidente de la República es desaprobado ya por el 58 por ciento de los mexicanos, quienes ven a la difícil situación económica, como el principal problema a resolver.

De acuerdo a este estudio, la aprobación del presidente perdió nueve puntos en comparación a como se encontraba el mandatario al mes de marzo y la desaprobación creció en 12 puntos, la caída más significativa de los últimos meses.

La caída, indica GEA ISA, es provocada en primer lugar por el impacto negativo de la economía en las familias, así como por la pandemia del Covid-10, que ha tenido precisamente un alto impacto en la economía de un amplio sector de la sociedad.

De hecho, el 56 por ciento de las personas consultadas por GEA-ISA, desaprueban la forma en que el presidente de la República, ha manejado la pandemia y es aprobado solo por el 44 por ciento, lo que representa su voto duro, el número de leales que aún mantiene el mandatario.

Otro dato por demás revelador es que dos terceras partes de la población consideran que el país va por el rumbo equivocado, además de que la sociedad se encuentra altamente polarizada debido al esquema puesto en marcha por la administración del tabasqueño.

La encuesta elaborada por GEA-ISA derrumba el mito de la invencibilidad del presidente y su voto duro, pero también deja en claro, lo que una y otra vez repetimos en este espacio, que iba a ser el tema económico, el que finalmente hundiera al presidente López y su fallido proyecto de nación, mal llamado la 4T.

Y es que desde que se canceló la inversión del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, se le advirtió al mandatario, que había tomado una terrible decisión, porque la señal iba a alejar a las inversiones y no nos equivocados.

Desde el año pasado, la economía mexicana comenzó a dar tumbos, debido a que no hubo crecimiento y nunca se tomó en cuenta la advertencia de las calificadoras internacionales, que alertaron sobre el peligro de alejar a los inversionistas.

Luego vino otra toma equivocada de decisiones, como invertir en dos bocas y el tren maya proyectos que en poco o nada van a contribuir al desarrollo del país, cuando el tema de las energías limpias es lo de hoy y también el cuidado del medio ambiente.

A inicios de año, ya el país estaba comenzado a colapsar, cuando a finales de febrero se comenzaron a presentar los primeros casos de coronavirus en el país, lo cual obligó al confinamiento y con ello, acelerón la grave crisis económica que ya se veía venir.

México es visto hoy como un país que genera desconfianza a la inversión, porque como dijera el embajador de los Estados Unidos en México, Christopher Landau, “cambia en cualquier momento las reglas” y esto no genera certidumbre a la gente del capital.

Por eso la premura del presidente para que la gente saliera de sus casas a partir de la llamada “nueva normalidad” en los primeros días del mes de junio, lo cual aceleró el número de contagios en territorio nacional, así como también el de muertes, las cuales seguramente este fin de semana llegarán a más de 30 mil.

Finalmente, el tema económico comenzó a impactar el bolsillo de los mexicanos, muchos de los cuales han perdido sus fuentes de empleo y no alcanza a cubrir sus necesidades, con los beneficios de los programas asistencialistas del gobierno federal.

Ahora, la gran apuesta es el T-MEC, otra terrible apuesta del gobierno que odia al neoliberalismo, pero le apuesta a un tratado, que en si abrió las puertas precisamente de esa etapa para nuestro país con Carlos Salinas de Gortari como presidente.

Ciertamente, el T-MEC, representa una gran oportunidad comercial para el país, al tratarse del mercado más grande del mundo conformado por las economías de México, Estado Unidos y Canadá, la gran pregunta es, ¿México realmente va a saber sacar provecho de este acuerdo?

Independientemente de esto, la popularidad del presidente a dos años de su triunfo y más de año y medio de su administración va en caída libre y el 2021, es una gran oportunidad para cambiar el rumbo del país.

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Consulte la encuesta: COMUNICADO_ GEA-ISA_2° Encuesta 2020