En el mundo existe un factor que hoy altera el aspecto macroeconómico de un país y, al mismo tiempo, crea incertidumbres ante posibles recesiones prolongadas: nos referimos a la inflación.

Tomando la definición del banco de México:

La inflación es un fenómeno que se observa en la economía de un país y se relaciona con el aumento desordenado de los precios de la mayor parte de los bienes y servicios que se comercian en sus mercados, por un periodo prolongado.

Cuando hay inflación en una economía, es muy difícil distribuir nuestros ingresos, planear un viaje, pagar nuestras deudas o invertir en algo rentable; ya que los precios, que eran una referencia para asignar nuestro dinero de la mejor manera posible, están distorsionados.

Cuando se presenta, nos damos cuenta de que la cantidad de dinero que veníamos administrando tiempo atrás, ya no nos alcanza para comprar lo mismo que antes. Esto nos afecta a todos: amas de casa, empleados, productores, ahorradores; inversionistas, empresarios, etc. Sobre todo, afecta más a quienes tienen menos dinero y acceso a los servicios financieros.

Las personas tienen poco dinero para poder cumplir con sus expectativas de vida. Aunado a esto, el dinero está costando más a la gente para poder tener acceso a líneas de crédito de cualquier índole; derivado del incremento de las tasas de intereses de referencia que los bancos centrales han aumentado para hacer atraer al dinero, como sucede en México.

Estos dos factores tratan de ser controlados por las naciones para tener crecimiento, derivado del gasto de las personas al incrementarse la demanda de los mercados por el consumo de productos, insumos o combustibles (último factor introducido en las últimas décadas). Es decir, los países se han concentrado en el crecimiento económico y han dejado a un lado al desarrollo económico, el cual refiere al poder adquisitivo de la sociedad para hacer frente a sus necesidades.

Uno de los insumos de mayor demanda y que alteran el poder adquisitivo de la gente es el combustible.

Existe una relación directamente proporcional entre el precio del barril, el costo de los combustibles al consumidor y su afectación directa en forma tácita a la inflación.

Esto quedó demostrado del mes de junio a julio del 2022. Realizamos un análisis retrospectivo sobre este fenómeno entre MéxicoEstados Unidos (EU), donde los resultados observados indicaron lo siguiente con base en la gráfica siguiente:

Estados Unidos controla el precio del barril, influyendo en forma mundial al presionar las refinerías a tener un mayor producto; y al mismo tiempo, disminuyendo las ganancias observadas en junio. Trayendo consigo que, en julio haya un aumento de las reservas, principalmente en la gasolina regular; y esto ha creado una certidumbre para cubrir la demanda por el periodo de conducción del verano.

Estas acciones, en torno al precio del combustible, este pasará de 26 pesos el litro a 21 pesos hoy. Pero esto trajo además un incremento de la producción de crudo por arriba de los 12 millones de barriles diarios; e incrementó las reservas de petróleo en la nación de las barras y las estrellas.

En consecuencia, pasará la inflación de 9.1 a 8.5% de junio a julio, y se espera que esté por debajo del 7.70% en agosto; proyectando mantenerse en forma anualizada entre 6.5 a 7%.

Lograr lo anterior sería una gran proeza, dado que no se dieron subsidios en los combustibles al consumidor; y dejando al libre mercado nacional e internacional la baja de precios. Recordemos que ellos consumen entre 8.5 a 9 millones diarios de gasolina regular (EU).

México controla al precio de los combustibles para mantener una política de no aumentarlo por arriba de la inflación; al dar al consumidor final un estímulo adicional. A partir del 5 de marzo se implementó un complementario (subsidio), el cual continúa hasta la fecha solo para el diésel. El total acumulado ha sido de alrededor de 101 mil millones de pesos para este último concepto.

A diferencia de nuestro socio comercial, los precios de la gasolina y en general de los combustibles ha aumentado cada semana entre 5 y 10 centavos en promedio; y la inflación no ha sido controlada y continúa ascendiendo, y no existe la certidumbre de cuándo llegará el pico máximo para empezar su descenso como nuestro vecino del norte.

El precio de la gasolina regular ha aumentado en el promedio de la media nacional (aumentos son más altos en regiones de logística complicada); trayendo como consecuencia directa al aumento de la inflación de 7.65 en mayo a 8.15 en junio. Con base en esta tendencia, se pronostica para agosto que pueda llegar entre los 8.25 a 8.35 el acumulado anual. Y para el cierre del 2022, es probable que se llegue cerca del 10%, si no hay un cambio radical en las políticas públicas respecto al desarrollo económico y no referenciado al crecimiento del país.

En México estamos hoy día consumiendo por arriba 800 mil barriles de gasolina, y esta es la demanda que teníamos antes de la pandemia. La economía se mueve porque la gente está condiciendo más, pero no se observa en su poder adquisitivo la compra otros insumos; es decir, alimentamos al automóvil y dejamos el alimento para el cuerpo con otra calidad.

Con base en lo anterior, vemos que nuestro vecino logró controlar y bajar la inflación; y ahora tiene los precios de la gasolina regular por debajo de México a nivel nacional, en alrededor de 1 peso por litro y en la frontera de 1.30 pesos. Entonces, ahora nos toca que ellos nos devuelvan el favor de ir a comprar gasolina.

Pero esto es una falacia, debido a que pasar al otro lado es tiempo, dinero y desgaste emocional; además que podría parar la economía de la frontera entre México y EU. En la gráfica siguiente, se observa el comportamiento de la gasolina regular entre México y Estados Unidos.

Entonces, la inflación en México es un gasolinazo, directamente proporcional al bolsillo del consumidor con todo y estímulo complementario; al controlar el precio de los combustibles, pero continuado el incremento del precio de otros insumos y servicios al no controlar la inflación.