En un escenario noticioso de violencia, devaluación, crisis económica y alza en los combustibles se torna amable saber del interés en algunos países por incorporar en los espacios educativos de los niños, el aprendizaje de disciplinas como el ajedrez o el empleo de tecnologías como realidad virtual, impresoras 3D para modelaje y tecnología de electrónica mediante el diseño de drones de control remoto.

Ideas por demás esperanzadoras, que refieren un claro objetivo de introducir a los educandos en actividades que les permita desarrollar habilidades analíticas, pensamiento lógico, memoria, concentración y velocidad de reacción. Dichas propuestas impulsadas desde el 2019 en países nórdicos y principalmente en la república rusa, han adquirido notoriedad en fechas recientes.

En los países occidentales, Estados Unidos, Canadá y Europa, la apuesta ha estado desde el 2019, hacia el impulso de programas denominados STEM (Science, Technology, Enginnering and Mathematics), para la incorporación dentro de la educación de la ciencia y la tecnología como detonador del desarrollo de habilidades de pensamiento lógico y analítico.

Mientras tanto, en nuestro país y en el resto de muchos en vías de desarrollo, especialmente en Latinoamérica, este programa fue integrado también en 2019 a la política educativa bajo recomendación de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), pero como uno de tantos efectos de la pandemia del COVID, no ha alcanzado un fuerte detonante.

La Estrategia Educación STEM para México plantea cuatro ejes estratégicos:

  1. inclusión con perspectiva de género y foco en mujeres,
  2. desarrollo de la fuerza laboral para la Cuarta Revolución Industrial – Tecnológica,
  3. la Agenda de Desarrollo Económico 2030, y
  4. los objetivos de la OCDE en innovación y emprendimiento.

Eduardo de la Cruz Burelo, investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV), señaló a mediados del año pasado “que 60% de los programas de estudios considerados por la ANUIES dentro del rubro STEM no cumplen con los criterios y estándares internacionales”.

Ante la reincorporación total de los estudiantes a la educación presencial, desde la educación básica hasta la superior, se requiere replantear una estrategia bien articulada para retomar el impulso del programa STEAM, aprovechando los recursos brindados por corporaciones transnacionales como Microsoft, Google, Dell y AT&T.

En el pasado Congreso Nacional STEAM 2021, la Secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, destacó la relevancia del tema y postuló por la conformación en nuestro país lo que denominó “Territorios STEAM” como estrategia para la generación de sinergias con los temas técnicos y de tecnologías dentro de la educación en ciencias, ingenierías y matemáticas. Propuesta altamente contrastante con la reciente decisión de la cancelación del programa Escuelas de Tiempo Completo que implicó el cierre de cerca de 25 mil planteles que equivalen a cerca del 20% de las primarias y secundarias del país.

Con independencia de los motivos argumentados por el gobierno y pese a estudios que avalan su relevancia para la de educación básica, lo cierto es que se hace importante y necesaria la implementación de acciones para el desarrollo de habilidades analíticas, pensamiento lógico, memoria y concentración en el aprendizaje de los menores. Facultades indispensables para el surgimiento del pensamiento crítico, que potencie además de la comprensión, la implementación del conocimiento en la búsqueda de soluciones aplicables a problemas de la vida real; y si ello lo ligamos a la utilización de la técnica y la tecnología, se constituye en la mezcla perfecta para conformar semilleros de jóvenes emprendedores en los campos de las ciencias e ingenierías, indispensables para el desarrollo de nuestro país.

¿Usted que piensa?