Aunque César Millán alcanzó la fama a nivel mundial como el “encantador de perros“, su vida no ha sido tan sencilla como muchos podrían creer, habiendo ingresado en Estados Unidos ayudado por un coyote, sin documentos y con solo 100 dólares en el bolsillo.

Durante varios días, Millán intentó ingresar a Estados Unidos por huecos en la valla fronteriza, siendo detenido en cada ocasión por agentes migratorios. Finalmente, dos días antes de la Navidad de 1990, con casi 29 años, logró atravesar la frontera por medio de un túnel ubicado en las calles inundadas de Tijuana, no sin antes darle casi todos sus ahorros al traficante de personas que lo ayudó a cruzar.

Entrevistado para DailyMailTV, el entrenador de perros de 50 años no duda en afirmar que los migrantes indocumentados son el combustible que empuja la economía de Estados Unidos, con el deseo de los mismos de ayudar a sus familias.

“Soy uno de esos millones de casos que hacen que este país avance, no podemos detener la ley de la espiritualidad, karma, naturaleza y Dios“, afirmó, sin temor a reconocer que rompió la ley al cruzar de México a Estados Unidos.

Millán indicó que, como con muchos otros migrantes, su éxito se debe al deseo de muchos extranjeros de triunfar en Estados Unidos.

“Hay dos formas de verlo, tienes la ley humana, que se rompe, yo la rompí; pero entonces tienes la ley universal, la ley espiritual, no puedes bloquear esa. Todos los países necesitan gente apasionada, lista para pelear en el buen sentido. Necesitas gente con fe, necesitas gente que mueva montañas”, justificó.

Sin mencionar específicamente a Donald Trump, refrendó que sin importar si entran al país de manera ilegal o no, Estados Unidos necesita de los migrantes para que empujen al resto de la economía.

Acostumbrado a trabajar con animales desde joven en Culiacán, Sinaloa, afirmó que siempre quiso laborar en Hollywood, pero no actuando, sino encontrando al siguiente Lassie o Rin Tin Tin.

Es por eso que, casi sin dinero ni nada que perder, decidió informar a su familia que dejaría sus estudios e iba a encarar el reto más grande de su vida, probando su suerte en California.

No tienes a nadie a quien acudir, no tienes una casa a la cual acudir, no tienes un punto de referencia ni a nadie a quien pedirle una dirección. Es puro deseo, puro destino, tu adrenalina está en el nivel más alto del miedo, y ves que todo lo que está pasando a tu alrededor es venta de drogas y balaceras”, explicó.

Añadió que llegado un momento, tras dos semanas intentando cruzar sin éxito la frontera, sintió que se encontraba contra la pared, como un animal en un zoológico, con muros a su alrededor y sin tener a donde moverse.

Si estás en la frontera, hay un sentimiento de ilegalidad, así que todo lo que puedas pensar está sucediendo, estás preocupado por la gente aquí, estás súper alerta, porque eres una víctima fácil. Te matarán por cualquier cosa, te secuestrarán, a donde quiera que vayas. Todo lo que alguien crea que puede quitarte, te lo quitará”, afirmó

César Millán recordó que en varias ocasiones, dejó incluso que la Patrulla Fronteriza lo detuviera para poder comer, pues a diferencia de las autoridades mexicanas, las estadounidenses al menos proporcionaban alimento.

Sin embargo, en uno de sus momentos más desesperados, un hombre misterioso apareció ofreciéndole cruzar la frontera, lo que tomó como una señal divina.

Este tipo sale de ninguna parte, muy delgado, sucio y está fumando un ‘porro’ y dice ‘¿quieres cruzar la frontera? Te cobraré cien dólares’. Para mí fue una señal, porque nadie sabe cuanto dinero tienes”.

César, junto con otros indocumentados, decidieron seguir al coyote a un pequeño agujero donde una mujer vendía café y chicles. Recordó que en ese momento Tijuana estaba inundada por una tormenta, por lo que los traficantes los guiaron por un canal creado por el agua, que arrastró a una mujer y varios niños, quedando solo él y el coyote.

“Finalmente, atravesamos todo de lo que escuchas, túneles, correr en la carretera, todas las señales son reales. Y entonces, cruzamos otro túnel y me dice, ‘espera, te conseguiré un taxi. Le dije que no tenía dinero, así que terminó pagando 20 dólares de los cien que le pagué para que el taxi me llevara. Ese para mí se convirtió en el primer humano que es un ángel que puedes ver. Los coyotes no están ahí por cuestiones humanitarias, fue el destino“, continuó.

Tras esta aventura, las cosas no fueron mejores, por lo que Millán pasó dos meses en trabajos eventuales en San Diego y otros pueblos, comiendo por un dólar en las tiendas hasta que pudo viajar a Los Ángeles.

Curiosamente, el destino siempre lo llevó a su primer amor, los animales.

“Escuché a todos estos perros ladrando con frustración, la mayoría de las veces en estos vecindarios ves rottweilers, pastores alemanes y pitbulls, así que comencé a preguntarle a la gente: ‘¿Me dejas pasear a tu perro? Tu perro está frustrado‘. No estaba trabajando, no intentaba volverme un paseante de perros, solo intentaba deshacerme de mi aburrimiento“, contó.

Conforme se fue ganando una fama, así como la confianza de la gente, comenzó a cobrar menos de un dólar por pasear a los perros, un trabajo que no requería que tuviera papeles o hablara bien inglés, y llegó el punto en que comenzó a ganar hasta 400 dólares diarios.

Así estuvo hasta que logró trabajar en un refugio de animales, donde siguió creciendo su fama por su forma de tratar a los animales y empezó a llamar la atención de las productoras de televisión, quienes comenzaron a ofrecerle trabajos.

El empeño de César Millán finalmente se vio recompensado con su programa Dog Whisperer, el cual comenzó a transmitirse en 2004 por Discovery Channel, extendiéndose por ocho años, siendo retransmitido en más de 100 países.

César, quien también ha trabajado en otros programas televisivos, refrendó que la migración es distinta a como la pintan los políticos de distintas posturas, especialmente la extrema derecha.

“Venimos con un espíritu de sobrevivencia, destino, pasión por alimentar a nuestras familias. No venimos a tomar, venimos a dar, y cobramos poco. Generamos más dinero del que tomamos, y necesitan la energía. Venimos con una forma humanitaria de ser“, el “encantador de perros”.

Estados Unidos sigue siendo una plataforma para el mundo. Si quieres hacer algo grande e influir de inmediato, esto es lo máximo (…) Hay mucha energía negativa en el mundo, somos la única especie que sigue a líderes inestables. No quiero estar en un lugar donde no hay confianza, amor y armonía, donde no hay paz y seguridad. Los animales entienden que esa es la única forma de vivir”, concluyó.