México ha sido uno de los principales destinos para la instalación de plantas automotrices ensambladoras, de autopartes y maquiladoras. En 2018, se colocó como el sexto productor a nivel mundial y el primero en América Latina con una producción de 4.07 millones de autos. Mientras que en la producción de autopartes, México alcanzó el quinto lugar a nivel mundial y el primero en América Latina para ese año, con una producción valuada en 92 000 millones de dólares

En este sentido, el libro, publicado por El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), “Salarios en tiempo de libre comercio: ¿Ofrece la industria automotriz salarios dignos en México?”, coordinado por Humberto García Jiménez, Jorge Carrillo Viveros y Graciela Bensusán, realiza un análisis del salario que paga la industria automotriz, el salario digno y las implicaciones del TLCAN y T-MEC en este sector.

La propuesta central de este libro, dentro de la discusión sobre el incremento de los salarios, es que este aumento se enfoque en buscar que se cierre la brecha entre un salario digno y el salario que pagan en las empresas. De esta manera, en 2017 se realizó la investigación de campo, con apoyo de la Red Temática Conacyt «Innovación y Trabajo en la Industria Automotriz Mexicana» (Red Itiam)  para determinar el salario digno en el sector automotriz. El estudio abarcó las siguientes áreas metropolitanas y sus respectivas plantas de ensamble final: Aguascalientes (Nissan I y II), Hermosillo (Ford), Puebla (Volkswagen), San Luis Potosí (General Motors) y Toluca (Chrysler-Fiat).

San Luis Potosí (General Motors) es la planta que mayor diferencia presenta entre un salario digno respecto al salario pagado (90%). Sin embargo, si se incluye lo que los trabajadores reciben en prestaciones de la empresa (comida, prima vacacional y aguinaldo), la diferencia entre el salario digno y el salario pagado se reduce a 75 por ciento.

La planta Ford localizada en Hermosillo ocupa el segundo lugar en nivel de precarización salarial. En esta empresa, la diferencia observada entre el salario digno respecto a lo que se paga es de casi 70 por ciento. Si se incluye las prestaciones que reciben los trabajadores que reciben (comida, prima vacacional y aguinaldo) dicha diferencia disminuye a 57 por ciento.

En tercer lugar, se encuentra Aguascalientes (Nissan I y II) donde la diferencia entre el salario digno bruto (que incluye impuestos) respecto a lo que se paga en la planta más antigua (Nissan I, N1) es de 46.5 por ciento menos; mientras que en la planta de reciente creación (Nissan II, N2) dicha diferencia es mayor, de 69.1 por ciento. Incluyendo lo que los trabajadores reciben en prestaciones de la empresa (comida, prima vacacional y aguinaldo), la diferencia entre el salario digno y el salario pagado se reduce de 46.5 a 35.8 por ciento en Nissan I, y, de 69.1 a 58.4 por ciento para Nissan II.

Toluca (Chrysler-Fiat) y Puebla (Volkswagen) conforman el grupo de baja y nula precarización, respectivamente. En cuanto a Toluca (Chrysler Fiat), la diferencia entre el salario digno bruto (que incluye impuestos) respecto a lo que se paga es nueve por ciento. Pero si se incluye lo que los trabajadores reciben en prestaciones de la empresa (comida, prima vacacional y aguinaldo), la diferencia entre el salario digno y el salario pagado es prácticamente nula (0.33%).

Por su parte, en Puebla (Volkswagen) el salario pagado es mayor que el salario digno bruto en un nueve por ciento. Si se incluye la comida, prima vacacional y aguinaldo, el salario pagado es 19.2 por ciento mayor que el salario digno bruto. Además de lo anterior, el salario pagado es 37 por ciento mayor que la línea de pobreza urbana y 146 por ciento por arriba de la línea de pobreza urbana extrema. El salario pagado es un 270 por ciento mayor que el salario mínimo.

Estos cálculos, plantean los coordinadores del libro, sugieren que las brechas entre estos tipos de salarios son menores en zonas nacidas durante el período de sustitución de importaciones que aquellas que fueron creadas como plataformas de exportación. Es posible que, la antigüedad de las plantas y los arreglos institucionales en la negociación colectiva sindicato-empresa sean los factores que están detrás de este comportamiento.

Los resultados de este libro también albergan los cambios generados a partir de la implementación del T-MEC, así mismo, esta obra puede ser de gran utilidad para que las autoridades laborales del nuevo gobierno y los sindicatos automotrices cuenten con una herramienta técnica adecuada para promover aumentos salariales en el sector automotriz. La disminución de la brecha entre un salario digno y el salario pagado debería ser el principio sobre el cual promover el incremento salarial.

El libro se encuentra disponible para su descarga gratuita a través de: https://libreria.colef.mx/detalle.aspx?id=7763