El estudio acuático de filmación más grande del mundo es el Hollywood bajacaliforniano: una piscina junto al Océano Pacífico donde igual se puede filmar el hundimiento de un barco que montar el escenario de un pueblo inundado.

Es el Baja Film Studios, en Playas de Rosarito, que tiene un estanque de 210 metros de largo por 150 metros de ancho, donde se grabó el hundimiento del histórico Titanic para la multigalardonada película que protagonizaron Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en 1997.

“Los estudios más importantes, probablemente del mundo, y no lo decimos nosotros, lo dice (el director de cine) James Cameron, son Baja Studios. No hay mejores estudios para filmar en agua y ya se dieron cuenta que no nada más pueden filmar en agua, también en seco”, dice Kurt Honold Morales, directivo y uno de los seis socios de la empresa.

Desde entonces, Baja Film Studios ha sido escenario de películas como Pearl Harbor (2001), 007 Tomorrow Never Dies (1997), Deep Blue Sea (1999), Master and Commander (2003), All Is Lost (2013), Little Boy (2015), Point Break (2016); además de series como Fear the Walking Dead (temporadas 2 y 3), El Desconocido (temporadas 1 y 2) y Selena (2019).

La visita de artistas como Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Leonardo DiCaprio, Robert Redford, Kate Winslet, Russell Crowe, así como Ben Affleck le han valido al estudio el mote del Hollywood bajacaliforniano.

También la banda irlandesa U2 rentó el estudio durante 2005 para montar una réplica de su escenario y ensayar ahí su gira mundial Vértigo.

Según datos de la Secretaría de Economía y Turismo Sustentable de Baja California (Sedeco), en 2019 la industria fílmica trajo a la entidad 91 proyectos que generaron alrededor de tres mil empleos temporales, una ocupación hotelera de 19 mil 200 cuartos y una derrama económica de 27 millones de dólares.

La más reciente serie ‘Selena’, de la empresa Netflix, y ‘Coyote’, de la productora Paramount, tienen a aproximadamente 4 mil personas trabajando y han generado alrededor de 20 millones de dólares, destaca Honold Morales.

Y la industria mexicana podría dar todavía más, si existieran incentivos fiscales, afirma Mario Escobedo Carignan, titular de la dependencia encargada de la economía en Baja California.

“Estamos en pañales en cuanto al potencial que tenemos por la ubicación y la cercanía con la capital de la cinematografía, que es Los Ángeles, particularmente lo que es el área de Hollywood y también por las locaciones que tenemos en la entidad”, considera el funcionario.

Durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se perdió el fondo ProMéxico, que ofrecía un estímulo fiscal de 20 por ciento a todas las producciones que se grabaran en el país. Eso alejó inversiones del Hollywood bajacaliforniano, lamenta Honold.

“Nos pasó con Star Wars, con Piratas del Caribe 5, con Narnia y con muchas otras películas que han querido venir y desgraciadamente perdemos contra otros países porque no tenemos incentivos”, detalló.

Las productoras han decidido rodar en otros países que sí ofrecen incentivos fiscales de hasta 25 por ciento, tal es el caso de Francia, Inglaterra, España, Nueva Zelanda y Australia.

“Cuando estábamos a punto de traernos la película de Piratas del Caribe 5, estaban ellos pensando en traerse a seis mil personas para trabajar en los estudios, adentro, más todo lo que se necesita alrededor para mantener a esa cantidad de gente. ¡Imagínate!, iban a gastarse más de 100 millones de dólares, era el plan”. Pero el plan fracasó por falta de estímulos.

200 millones de dólares dejó el rodaje de Titanic a Baja California entre 1996 y 1998

TITANIC: EL INICIO
Kurt Honold señala que la construcción del estudio inició en junio de 1996 para la filmación de Titanic y se terminó en un tiempo récord de tres meses. La cinta dirigida por James Cameron arrancó en septiembre de ese mismo año y finalizó las grabaciones en marzo de 1997.

James Cameron, cuenta Honold Morales, presentó el proyecto a 20th Century Fox. Los inversionistas, con la incertidumbre de si realemente sería o no un proyecto redituable, aportaron más de 57 millones de dólares para comprar el predio de 161 mil 700 metros cuadrados.

En el sitio se construyó Fox Studios y se convirtió en el escenario perfecto para el rodaje porque el plano daba la impresión de que el trasatlántico estaba mar adentro.

La producción se convirtió en una de las más caras y taquilleras del cine hollywoodense, aunque paradójicamente no se rodó en el Hollywood de Los Ángeles, California, sino 270 kilómetros al sur, en el Hollywood bajacaliforniano.

20th Century Fox empleó a miles de personas en Playas de Rosarito. James Cameron mostró a los bajacalifornianos cómo la industria cinematográfica puede mover a todos los sectores productivos con la grabación de una película de primer nivel. La filmación dejó entre 1996 y 1998 más de 200 millones de dólares al estado.

La mano de obra requerida iba desde carpinteros, costureras, pintores, trabajadores de la construcción, plomeros y electricistas, hasta personal especializado como maquillistas, actores extras, diseñadores de vestuarios, ingenieros de sonido, fotógrafos, arquitectos y muchos más. José Luis Ames, un exhabitante de la ciudad costera que se desempeñaba como salvavidas, fue contratado en ese momento como rescatista en el estanque, pero pasó a extra para las escenas del hundimiento.

“Fue una experiencia única, yo la verdad no me lo esperaba, porque estaban contratando a puro blanquito y yo estoy como tostadito por el sol”, recuerda.

Después, los estudios continuaron haciendo películas de menor presupuesto, o bien, 20th Century Fox rentaba el lugar a pequeñas producciones.

La empresa estadounidense se retiró de Baja California en 2007 y vendió los estudios a un grupo de empresarios mexicanos, Kurt Honold entre ellos, quienes le cambiaron el nombre a Baja Film Studios.

“La razón por la cual vendió Fox fue porque el director James Cameron decidió irse a otra parte a filmar Avatar”, asegura el empresario en referencia a la película filmada en Nueva Zelanda y China. Bajo el liderazgo mexicano, el estudio continuó siendo el set de grabación de decenas de películas y series de televisión.

Sin embargo, en los últimos tres meses fueron suspendidos los rodajes de series estadounidenses en Baja California por el confinamiento de la pandemia del coronavirus, y las casas productoras de televisión esperan a que pase la crisis sanitaria para reanudar sus grabaciones.

91 proyectos fílmicos atrajeron los estudios de Baja California el año pasado

REALIDAD VIRTUAL Y ANIMACIÓN DIGITAL
Baja California no sólo cuenta con estudios de filmación, también tiene empresas de tecnología digital de animación y realidad virtual, que son útiles para la etapa de la postproducción cinematográfica.

Esta mano de obra especializada se concentra en firmas que trabajan para productoras de renombre, dice Honold.

“Hay una cantidad de talento en nuestro país impresionante. A los jóvenes sobre todo les gusta ser creativos. A los millennials les gusta mucho más la tecnología y se meten a estudiar cosas que tengan que ver con creatividad, con generación de ideas. La industria fílmica no nada más es cine, ya es muy dividida, tienes animación, tienes series, obviamente películas, documentales, videojuegos, comerciales, realidad virtual y creación de figuras”.