La economía de México difícilmente crecerá a niveles mayores del 2 por ciento en la próxima década, por las secuelas que dejará en la estructura productiva la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) , aseguró el martes el analista del Grupo Financiero Monex, Marcos Arias.

“La crisis en México será fuerte en el segundo trimestre y más allá, y esa prolongación de la debilidad en la demanda doméstica creará una situación permanente de fragilidad”, advirtió en una videoconferencia Arias, quien afirmó que la magnitud de la COVID-19 es “enorme” y representa el “reto económico más importante” a nivel global durante muchos años.

Monex estima una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) del 9,2 por ciento para México en el 2020, con una inflación del 3,20 por ciento y una paridad cambiaria de alrededor de 22 pesos por dólar.

La tasa de desocupación alcanzaría un nivel de 6,7 por ciento al final del año, desde el 3,5 por ciento en que cerró el primer trimestre, según Arias.

La economía mexicana descendió un 0,3 por ciento en el 2019, de acuerdo con las cifras oficiales más recientes.

“Hacia adelante, consideramos que el proceso de recuperación será de carácter lento y paulatino debido a la disminución en el nivel real de ingresos de los actores económicos y los cambios en las tendencias de consumo”, indicó.

En los próximos años, la recuperación también dependerá de las tendencias a nivel global en cuanto a automatización de procesos, fragmentación en las cadenas de valor, y el avance hacia las energías limpias, arguyó.

Arias advirtió que el tiempo de recuperación global es incierto, pero la velocidad dependerá de las medidas de estímulos económicos que aplique cada país.

El Gobierno de México decretó desde el pasado 30 de marzo la “emergencia sanitaria” en el país por la COVID-19, sugiriendo a la población permanecer en casa durante abril y mayo, ante la suspensión de actividades públicas y económicas no esenciales.

Las autoridades estiman la reapertura de algunos sectores económicos a partir del 1 de junio, de forma gradual, para evitar una nueva propagación rápida de la COVID-19.