Habitualmente, los errores que suele cometer una startup son siempre los mismos. Casi todas acaban fracasando en sus primeros años de vida debido a que acaban cometiendo los mismos fallos.

Existen muchas vivencias al respecto y también un montón de experiencias que son relatadas por empresarios que también terminaron fracasando. Pero como se suele decir, el fracaso de una startup se trata de una experiencia única para el empresario y una lección para todos.

Cuando una startup no consigue el éxito esperado se reproducen la mayoría de secuelas observadas en otras experiencias. Los fundadores que las crean suelen cometer errores una y otra vez. De modo que, si pudieran evitar la mayoría de dichos errores, sus empresas conseguirían un mayor nivel de éxito. Por eso, es importante seguir una serie de pasos para crear una startup y no volver a caer en las mismas trampas.

1-  No planear una correcta estrategia de marketing

Conseguir entrar en el mercado con una startup es complicado, ya que tú sabes que estás ahí, pero nadie más lo sabe. Algunas utilizan las conocidas coincidencias para proyectar algo de reconocimiento en su andadura hacia la búsqueda de mayores beneficios.

En muchas ocasiones, suelen poner en marcha acciones publicitarias y suelen invertir en determinadas cantidades de dinero para que su sitio web sea llamativo a simple vista, pero las casualidades terminan acabándose ágilmente. Este hecho, suele ser el error típico que comete una startup.

Es importante planificar la comercialización mucho antes de que la startup salga al mercado. Se debe realizar un análisis exhaustivo de los competidores y observar qué acciones publicitarias son importantes y cuáles no lo son al inicio.

No obstante, las estrategias de marketing online u offline bien compenetradas dan como resultado una mayor eficiencia y menos imprevistos a lo largo de los primeros meses de vida. Además, hacer uso de un buen software de marketing en las redes sociales puede ayudarte a mejorar los puntos débiles que surjan durante el proceso.

2-  Pensar que tu público objetivo es todo el mundo

Tener un público objetivo grande puede significar que tu startup seguramente esté sirviendo mal a muchos clientes, en vez de centrarse en los más importantes.

Lo mejor es que definas que tipo de cliente será tu cliente perfecto, y cuáles serán sus necesidades. Esto es importante, ya que cuando una startup tiene miedo a comprometerse con un único público objetivo, se produce un mal servicio.

3-  Comunicación deficiente con los clientes

Suele ser complicado recuperar de nuevo las oportunidades perdidas. Sin embargo, es mucho más económico intentar retener clientes que ya existen que atraer a otros completamente nuevos. Por lo que se acaba descuidando a casi la mitad de los clientes fidelizados.

Con la cantidad de interacciones que se producen con los clientes todas las semanas, una startup tendría que registrar todos los pasos que realiza el cliente es tu startup.

Para el propietario de la startup, será mucho más fácil tener vigilado el progreso de las ventas y la cantidad de clientes a los que se le ha rechazado.

4-  Equipo mal organizado y poco motivado

En este contexto cuando coincides con los empleados que no deberías, esto puede traerte una secuela negativa en el valor en la que se fabrican las actividades que van a producir un beneficio a favor de los beneficios de la empresa. Asimismo, un equipo que no se encuentre motivado cien por cien puede terminar con la puesta en marcha de cualquier proyecto.

Una de las soluciones a la supuesta falta de comunicación sería llevar a cabo comunicaciones fluidas, asertivas y honestas con los empleados de las startup sobre las necesidades que se tengan desde el inicio, y además, cerciorarse de que estas necesidades conjeturarán un aspecto relevante para los empleados.

En ocasiones, los propietarios de estas contratan a trabajadores que no cuentan con tanta experiencia como deberían, simplemente para ahorrarse el salario. Pese a que, tener menos experiencia puede desembocar en peores resultados y menos beneficios. Por ello, lo mejor es contratar a empleados con experiencia y vigilar para que estos hagan bien su trabajo.

5-  Modelo de crecimiento ausente

Cuando hablamos de una startup, nos referimos a una pequeña y considerablemente flexible. Es decir, un pequeño grupo de profesionales expertos que comparten ideas parecidas, que desprenden un espíritu de libertad y un espíritu ambicioso.

Probablemente, los KPI, así como los modelos que presagian beneficios pueden parecer poco entretenidos, es necesario que se trabajen con ellos de manera firme y disciplinar, y conseguir dar con un buen experto que pueda ofrecernos una buena visión a nivel general de lo que está sucediendo dentro del ambiente de la startup.

Esto es a consecuencia, de que es cierto que las palabras nos sirven de mucha ayuda, pero tener datos y analíticas nos da una visión mucho más clara y concluyente. En resumidas cuentas, es mucho mejor armonizar los resultados de los análisis con tus planes de expansión, y deducir o tener en cuenta los posibles errores y resultados que se pueden cometer.