El asunto del sargazo ha generado polémicas reacciones a partir de que Andrés Manuel López Obrador declaró que no era un problema gravísimo (ignoro si lo considera grave, o ni eso) y muy a su estilo disparó una esperanza: «Lo vamos a resolver, ya di instrucciones al secretario de Marina y se van a construir embarcaciones especiales para recoger el sargazo y terminar con ese problema».

Supongo que nuestro Presidente no es experto en sargazo ni en ciencias marinas, no tiene por qué serlo; supongo también que tiene asesores expertos en el tema, que influyen en sus decisiones, aunque pudiera ser que no tenga asesores adecuados o, si los tiene, que no los escuche. El punto es que para el Presidente el problema del sargazo se resuelve recogiéndolo. Destinará su administración 52 millones de pesos para tratar de resolver el problema.

Una teoría clásica en el mundo de la dirección de empresas es El Ejecutivo Racional, de Kepner y Tregoe, cuyo enfoque sistémico apunta a tomar buenas decisiones a partir de un esquema lógico para encuadrar problemas y establecer soluciones. Se parte de entender que un problema es una desviación entre lo que debería suceder y lo que está sucediendo, luego debe definirse el problema, ésta es una parte crítica, pues, si se define mal, las probabilidades de que la solución falle, aumentan. Si por ejemplo tienes una gotera en tu recámara y defines el problema como «mi cama está mojada» o «no puedo dormir ni descansar», intentarás soluciones a partir de ahí, como secar la cama constantemente o tomar somníferos, pero la gotera seguirá ahí, tu problema es «una filtración de agua en el techo de la recámara». Esto que parece tan obvio no está sucediendo en las decisiones importantes para el país.

Como no soy experto en sargazo, le pregunté a una especialista. Consulté a la doctora en Ciencias Marinas Valentina González Caccia, profesora e investigadora de Nova Southeastern University de Florida, especializada en procesos marinos y costeros, oceanografía química, cambio climático y contaminación marina, quien me dijo que la Marina va a desperdiciar 52 millones de pesos, pues definieron el problema erróneamente. «Se van a cansar de recoger sargazo por el resto de sus vidas si no hacen la investigación científica necesaria que comprenda las oceanografías física, química y biológica, para determinar las verdaderas causas del afloramiento masivo del alga» (que apuntan hacia la descontrolada actividad humana, generadora de desequilibrio planetario, como el aumento exponencial de CO2, que incrementa la temperatura en el planeta. Por ende la respuesta del océano para regular el exceso de CO2 y calor es crear «parches» de sargazo para reducir el CO2 y bloquear un tanto la penetración de luz solar en el mar a manera de control de temperatura, «un mecanismo inmunológico eficiente», dice la experta).

Recoger el sargazo indiscriminadamente implica afectar el ecosistema marino, pues la alfombra de algas es contenedora de alimento y protección para muchas especies. Como no conocemos a ciencia cierta las causas del sargazo, sería lógico que el gobierno mexicano destine recursos a los científicos para encontrar soluciones efectivas, pero las señales del gobierno de AMLO son contrarias: parece despreciar la ciencia y a los expertos. El que el gobierno federal no haya participado en la reunión cumbre de Cancún donde varias naciones afectadas discutieron el tema del sargazo, es un grave síntoma de la forma en como se están abordando los problemas desde la Presidencia de la República. Están por tirar a la basura 52 millones de pesos cuando una investigación científica costaría una fracción de esa suma.

Volvamos al razonamiento de AMLO: «…se van a construir embarcaciones especiales para recoger el sargazo y terminar con ese problema». ¿Podrá alguien explicarle al Presidente que está definiendo mal el problema y por lo tanto no lo va a solucionar? El problema, que estamos lejos de poder definir con precisión por ahora, es la manifestación de exceso de sargazo en ciertas zonas del planeta. La manifestación de un problema no es el problema.

Lleven esto a los temas de pobreza, corrupción, impunidad, NAIM, Tren Maya, Dos Bocas, crecimiento económico. Atacar una consecuencia no eliminará la causa.

@eduardo_caccia

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FuenteReforma
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Desde que Eduardo Caccia (Ciudad de México, 1962) era niño, estuvo en búsqueda para descubrir lo extraordinario y tener respuestas a preguntas paradójicas. Su deseo era convertirse en arqueólogo; la vida lo puso en otra dirección, que lo llevó a la investigación no tradicional de consumidores. Según dice, esta actividad semeja mucho a la del arqueólogo, pues consiste en escarbar profundo en las capas de la mente humana, hasta el fondo, donde están enterrados los tesoros.

Eduardo Caccia reta el statu quo muy a su manera, se nombra “Any Possibility Officer” en Mindcode, la empresa de neuromarketing que fundó para hacer innovaciones y posicionamiento de marcas. Es coautor de la metodología brandgenetic y creyente en la integración de las ciencias sociales con los negocios, para mejor entender la conducta del consumidor. Su meta ha sido ser un puente entre la academia y los negocios.

Licenciado en Administración de Empresas, Eduardo ha sido profesor universitario en la Universidad Panamericana, miembro de la Universidad de San Diego, en la Oficina de Educación Corporativa y Profesional, también ha escrito artículos sobre marcas y temas de código cultural en prestigiadas publicaciones como Expansión, Reforma, Mural, El Norte, La Jornada. Eduardo es conferencista y ha dado cientos de conferencias y presentaciones en diferentes temas, en varios países. Como observador y estudioso de la conducta individual y de grupos, ha escrito artículos para entender y mejorar la convivencia urbana y rescatar las tradiciones y los barrios temáticos de las ciudades.

Sus aportaciones han ayudado a más de cien diferentes marcas, muchas de las cuales están dentro de las 500 de Fortune: Pepsico-Sabritas, Danone, Kellogs, Nestle, Nextel, Italiannis, Lawry’s, Bimbo, Cinépolis, Tequila Cuervo, Tequila Sauza, Pedro Domeq, Casas Geo, Maseca, Promexico, TVAzteca, Televisa, Holcim Apasco, Microsoft, Mabe, Smuckers, Folgers Cafe, Tecate, Wings, Fiesta Inn, Fiesta Americana, Marlboro, Alsea, Tecate, Pepsico, Oxxo, DHL, El Globo, Coca Cola, Bacardi, Tecno Lite, Michelin, Gayosso, entre otras.