Pasadas las vacaciones de Semana Santa y de Pascua, los partidos entran a la recta final rumbo a las elecciones de este año, las más grandes de la historia. Unas elecciones primordialmente locales, pero que tendrán una consecuencia nacional muy importante: el futuro inmediato del proyecto lopezobradorista.

Lo que está en juego es mucho.

Actualmente, Morena y sus partidos satélites cuentan con las mayorías simple y calificada en la Cámara de Diputados, lo que les garantiza la aprobación de leyes, del presupuesto anual y de reformas a la Constitución. El gobierno ya no tiene mucho que ganar con respecto a lo que hoy tiene, pero sí mucho que perder.

¿Qué dicen las encuestas de cómo van los partidos rumbo a la elección de diputados federales?

Lo primero que hay que mencionar es la escasez de encuestas. A diferencia de otros procesos electorales, este año se han publicado muy pocos sondeos.

Yo soy de la escuela tradicional de las encuestas. Creo que las más serias, correctas y certeras son las que se realizan en vivienda. Este año sólo han aparecido cuatro de este tipo. Dos de Parametría (enero y marzo), una de Buendía y Márquez (febrero) y otra de GEA/ISA (marzo). Son muy pocas.

¿Por qué no se han publicado más encuestas en un país con una larga y sólida tradición demoscópica?

No lo sé a ciencia cierta. Supongo que tiene que ver con el costo de las encuestas de vivienda —las más caras— en un momento donde los medios están atravesando por una crisis en sus ingresos. También es posible que exista miedo a publicar encuestas que puedan desatar la ira del gobierno o la oposición. En fin, no lo sé, pero el hecho es que, al día de hoy, tenemos poquísimas encuestas de vivienda.

A la luz pública han salido otras cinco encuestas telefónicas que, como sabemos, son menos confiables que las de vivienda. No me quiero meter en honduras metodológicas. Suficiente con mencionar que tienen un sesgo y un mayor error estadístico. El Financiero ha publicado tres (enero, febrero y marzo), Sismo/El País otra (marzo) y Varela y Asociados la quinta (marzo).

Hay, eso sí, muchas encuestas que se realizan con robots telefónicos o por internet a través de redes sociales como Facebook. En lo personal, yo no confío en ninguna de éstas por el problema probabilístico que tienen.

Tomo, entonces, las de vivienda y telefónicas en el entendido de que prefiero las primeras. Sumadas, este año hay nueve disponibles. En todas, Morena sale arriba. Sin embargo, el rango es amplísimo. La de El Financiero de marzo (telefónica) le da a Morena el 55% de intenciones efectivas (quitando la no respuesta), mientras que la de GEA/ISA (vivienda) le otorga un 40%. Quince puntos porcentuales es un mundo de diferencia para el sistema de asignación mixto de escaños que tenemos en México.

En oraculus.mx, Javier Márquez desarrolló un modelo Poll of Polls de encuestas de intenciones de voto para la elección de la Cámara de Diputados. Éste toma en cuenta todas las encuestas de vivienda y telefónicas publicadas. La metodología puede revisarse en el sitio de internet.

De acuerdo con este modelo, si las elecciones se llevaran a cabo hoy, Morena tendría el 43% de los votos, el PRI, 17%; lo mismo el PAN, 6%; el Verde, 5%; el PRD, MC, 4%; igual el PT; 2% el PES; 1% FSM y 1% RSP.

Con base en estos números, Javier Márquez elaboró otro modelo, el de predicción de cómo quedaría la Cámara de Diputados con estos hipotéticos resultados.

Hoy, Morena y los otros partidos que apoyan a AMLO contarían con una probabilidad de más de 99% de obtener 251 diputados para asegurar mayoría simple, y un 39% de probabilidad de quedarse con 334 legisladores para lograr la mayoría calificada, con la que podrían reformar la Constitución.

Así entran los partidos a esta recta final de la elección. Con las pocas encuestas que existen, Morena va adelante. Se ve difícil que la oposición, tan debilitada y dividida, pueda alcanzarlo.

Lo importante, en todo caso, sería evitar que los partidos de la coalición gobernante obtuvieran la mayoría calificada para reformar la Constitución en las próximas elecciones. Les recuerdo que hoy la tienen. Si la retienen, las fuerzas lopezobradoristas quedarían muy fortalecidas. Habrían ganado una elección a pesar de los malos resultados del gobierno. Y, con toda seguridad, empoderados, procederían a romper el bloque opositor que existe en el Senado para modificar la Constitución a su antojo. Nadie los pararía. Por eso, lo que está en juego es mucho.

 

Twitter: @leozuckermann