Con la firma del Acuerdo Nacional para la Nueva Economía del Plástico se dio el primer paso.

Definitivo, transitar hacia un nuevo modelo que no comprometa los recursos de las generaciones futuras.

Con la firma del Acuerdo Nacional para la Nueva Economía del Plástico, el Senado de la República iniciará la construcción de una legislación que ayude a disminuir a nivel nacional la generación de residuos de este material, así como fomentar la economía circular y el reciclaje.

El convenio fue suscrito el pasado 5 de diciembre entre las principales empresas de la industria productora de plástico en México. Con este documento se comprometen a trabajar -junto con el gobierno federal, el Poder Legislativo y la sociedad civil- para reducir la producción de materiales de un solo uso.

En su momento, el senador Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, recordó que nuestro país fue el principal generador de basura en América Latina durante 2018, “algo que es alarmante”. Refirió que al día se producen 117 mil toneladas de residuos a nivel nacional.

Lamentablemente, agregó, 70 por ciento de esa cantidad termina en ríos, mares, selvas y bosques, destruyendo los ecosistemas. Indicó que estas estadísticas apuntan a una misma premisa: estamos viviendo por encima de los límites del planeta.

Ante esa situación, consideró que se requieren urgentemente de acciones concretas e innovadoras. Por eso, destacó este primer intento serio entre empresas, industrias, académicos y sociedad civil, pues pone en marcha compromisos robustos en materia medioambiental, además, mencionó, de este proyecto saldrán propuestas de ley.

Recordó que se han presentado diversas iniciativas de leyes en esta materia, a efecto de que el país pase de una economía lineal, en la que se extrae, transforma, vende y desecha todo tipo de materiales, hacia una economía circular con la que se preserve, economice, recicle, repare y reutilice.

Ricardo Monreal pidió a empresarios y a todas las fuerzas políticas y sociales que acompañen este proyecto, a fin de que pueda ser enriquecido y se construya una agenda más amplia. Todos tenemos un objetivo común: frenar la destrucción de los ecosistemas, mitigar el impacto ambiental y alcanzar las metas adoptadas en materia internacional, subrayó.

“Estoy consciente de que las prácticas deben cambiar y que definitivamente debemos transitar hacia un nuevo modelo, dentro del cual no comprometamos los recursos de las generaciones futuras”, concluyó.

El senador Jorge Carlos Ramírez Marín, uno de los impulsores de este acuerdo, indicó que el convenio es la base con la que se podrá evitar la contaminación de ríos, mares y carreteras. Precisó que aún se tiene que trabajar en muchos asuntos más, como la coordinación interinstitucional y la responsabilidad. “No pensamos renunciar a esa tarea”, afirmó.

El legislador del PRI explicó que el acuerdo es una expresión de voluntades y va más allá de discursos, ya que propone números, metas y fechas. Por primera vez, resaltó, se establece un mecanismo de revisión, integrado por la industria, autoridades y entes imparciales, para verificar que los objetivos planteados se cumplan.