Hace unos días que celebramos el día del padre, no pude dejar de pensar en el legado sostenible que recibí al tener un padre oceanólogo, profesor en Ciencias Marinas de la UABC, investigador del CICESE (Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada), un orgullo para toda la familia que el edificio de Ciencias de la Tierra lleva su nombre, pero sobre todo fue amigo, mentor y compañero de decenas de profesionistas dedicados a dejar un mejor planeta. Él fue Francisco Suárez Vidal, o para los amigos “Pancho”; él al igual que yo tuvo como ejemplo a su padre, Ricardo Suárez Isla, quien fue un destacado Químico Farmacéutico Biólogo que dedicó miles de horas a cargo del área química de oceanología en la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC, apoyando también en la formación académica de centenares de alumnos que todavía lo recuerdan con mucho cariño y respeto como el “Profesor Suárez”, y en reconocimiento a su labor de vida el laboratorio de química de dicha facultad lleva su nombre.

No cabe de duda que el ejemplo es el mejor maestro y formador de personas, ya que a pesar que mi camino profesional ha estado enfocado en el sector privado; el legado y pasión por el medio ambiente que dejaron en mí, mi padre y abuelo, me han mantenido muy cercano a ONG ’s ambientales y sociales, participando activamente en diferentes consejos. En este sentido, me siento muy afortunado de haber tenido la oportunidad de crecer, y desarrollarme en un entorno preocupado y ocupado por nuestro planeta. Puntualmente, en el cuidado de los océanos.

Uno de los retos más importantes a los que se enfrenta el mar es la sobrepesca, el cual va mucho allá de nuestros alimentos. Los océanos juegan un rol clave en la absorción, y almacenamiento de grandes cantidades de dióxido de carbono que provocan el calentamiento del planeta. Desde inicios de la Revolución Industrial, el océano ha absorbido más del 90% del calor del calentamiento global provocado por nosotros los humanos, y alrededor del 33% de las emisiones de carbono.

Para empezar, partimos de la premisa que aproximadamente un tercio de las poblaciones de peces del mundo están siendo sobreexplotadas y agotadas, solo el 2.2% del océano es protegido; el 80% de los arrecifes del caribe ya desaparecieron denominando el fenómeno como la “sexta extinción masiva” causada por los humanos. Sin embargo, aún estamos a tiempo de darle reversa al cambio climático y la sobrepesca, clave para cuidar por lo menos la mitad del océano, y detener la contaminación de la tierra al mar.

La solución si está en nuestras manos, impulsando a nuestros líderes políticos a sumar la agenda climática como prioritaria en sus compromisos para lograr accionar políticas públicas que coadyuven para mejorar nuestras condiciones actuales.

Incluso, también nuestra alimentación y consumos hacen la diferencia para el cuidado del medio ambiente. Apoyar la pesca local y de temporada es fundamental. Durante miles de años, las técnicas de pesca de acuerdo a cada población y realidad, han proporcionado alimentos a las comunidades mientras mantienen el equilibrio en los ríos y océanos, lo que permite que las poblaciones de peces se repongan naturalmente. Al apoyar una pesquera local o cercano al punto de consumo, no solo está invirtiendo en sus negocios, sino también en sus conocimientos y prácticas sostenibles.

Es clave apoyar e iniciar programas para reducir radicalmente la contaminación de las aguas marinas, tanto por fertilizantes, como por aguas residuales o por plásticos, debemos considerar que más de tres mil millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera para su sustento, es básico su cuidado para un futuro sostenible.

Proteger nuestros océanos debe seguir siendo una prioridad. La biodiversidad marina es vital para la salud de las personas y de nuestro planeta. Las áreas marinas protegidas se deben gestionar de manera efectiva, al igual que sus recursos, y se deben poner en marcha reglamentos que reduzcan la sobrepesca, la contaminación marina y la acidificación de los océanos, está en nuestras manos la solución e informarnos de acciones a favor del océano.

Agradezco infinitamente a mi padre, y abuelo por haber fomentado en mí el amor y cuidado a nuestro planeta, y en particular a los océanos. Así como yo, estoy seguro que muchos de sus estudiantes y colegas hoy están formando el cambio para lograr un mejor planeta para todos.

¡GRACIAS a todos los que dedican su tiempo, y pasión a la investigación y desarrollo para que logremos transformar positivamente nuestro planeta!