Cisne Negro, concepto también referido en el ámbito económico, específicamente después de la crisis mundial del 2008, cuando los expertos en esta área comienzan a utilizar este término para nombrar eventos extraordinarios que tienen impactos desastrosos, como por ejemplo el Covid-19. Sin embargo, los últimos días empezó a tener de nuevo, mucha resonancia el término “Cisne Verde”, el cual detonó algunas preguntas a los economistas y bancos centrales del mundo, que podría complicar aún más la situación financiera vulnerada después de 2 años de pandemia.

Con estos antecedentes, en el año 2020 el “BIS” Banco de Pagos Internacionales o también llamado “banco de los bancos centrales”, ubicado en Suiza, publicó el libro “El Cisne Verde”, el cuál toma como base, cuando la fuente de crisis es proveniente del cambio climático.

El “BIS” tiene al frente a Agustín Carstens como gerente general de la institución financiera más antigua del mundo, agrupando a 60 bancos centrales, es así como comienza a ejercer el cargo a partir del 1 de diciembre de 2017, siendo el primer banquero central de una economía emergente en ocupar esta posición.

Carstens en el marco de convocar al encuentro “Cisne Verde 2022”, en la conferencia virtual del próximo 31 de mayo y 1ro de junio, coorganizada por el BIS, el Banco Central Europeo, la Red para la Ecologización del Sistema Financiero y el Banco Popular de China, resaltó que será fundamental que los fondos de inversión y bancos centrales tomen como base los criterios “ESG”, refiriéndose a factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa.

Según las bases de los expertos que han desarrollado “Cisne Verde”, han estado sumando como efecto cascada, una serie de eventos climáticos que tristemente hemos estado presenciando con cada vez más frecuencia, tal es el caso de incendios, huracanes, sequías, frío extremo, temperaturas más calientes de lo habitual, como en las últimas semanas en Pakistán e infinidad de casos, que no solo van sumando costos financieros exorbitantes sino que tiene un impacto relevante en el crecimiento de los países.

Bajo los escenarios de este nuevo término se suman áreas de peligro, que llevan por nombre «riesgos de transición», los cuales tiene un nivel alto de amenaza, como por ejemplo, cambios repentinos en las regulaciones, prohibición del uso y extracción de combustibles fósiles, que provoca un ambiente de incertidumbre dentro de muchos efectos elevando el costo de vida, así como hacer negocios de una manera planeada, lo cual está en el radar de los bancos centrales para poder anticipar un “Cisne Verde” de manera oportuna, y así desarrollar fórmulas para anticipar los riesgos de cambio climático.

Para ser más puntual con dichos riesgos podrían ser asociados con el:

Riesgo crediticio: este podría provocar un detrimento en el bolsillo y en la capacidad de los deudores para afrontar sus compromisos, así como poner en riesgo el valor de activos utilizados como garantía en préstamos u acciones base de las operaciones financieras.

Riesgo de mercados: todo cambio o volatilidad de mercado que se perciba de la rentabilidad por parte de los inversionistas puede provocar ventas rápidas de activos a precios por debajo del mercado lo cual provoca una crisis o desbalance financiero.

Riesgo de liquidez: dicho riesgo puede afectar a deudores, pero también a bancos, fondos de inversión e instituciones financieras no bancarias, que al no lograrse refinanciar a corto plazo también los lleva a un camino de crisis financiera.

Riesgo operativo: se produce cuando a raíz de eventos climáticos extremos se cortan cadenas logísticas, suministros, corte de sistemas de información y operaciones en general.

Riesgo de cobertura: en el sector de aseguradoras y re-aseguradoras, con eventos de cambio climático extremo, detona una cantidad de reclamos mayor a la tendencia histórica esperada y planes de las empresas que pone en peligro las compañías que cubren estos riesgos.

Tal vez hace ya 2 años que llego un evento a arrasar con muchas cuestiones, como el social, el cultural, el económico, el de salud y demás. Sin embargo, nos hizo enfocarnos tanto en este último que pareciera que se hubiesen esfumado otros grandes problemas, pero el hecho de cambiar las miras no significa que estos hayan desaparecido, tal es el caso de la crisis climática, pues hoy en día que estamos sufriendo cada vez más sus consecuencias va haciendo que regresemos a tenerlo en el top de prioridades.

Tenemos ya tantos eventos climáticos que nos llevan a una tendencia de incremento de temperatura histórica pero que también está provocando acciones en todos los sectores, y en este caso el sector financiero es clave, así como los bancos centrales que ya están tomando cartas en el asunto para asegurar un buen desempeño de ESG, teniendo fondos como BlackRock, el administrador de activos más grande del mundo, que ha puesto la sostenibilidad en el centro de su espíritu de inversión, ahora depende de todos continuar con acciones sostenibles para asegurar que no tengamos que administrar un “Cisne Verde”, pues cuidar al planeta es algo de todos los días.

Para más información de la Conferencia Virtual Cisne Verde 2022, en: https://www.bis.org/events/green_swan_2022/overview.htm

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