Factores como el bajo desempleo mantendrán activo al principal motor de la economía en México (consumo privado), lo que sostiene nuestra expectativa de que la actividad económica en nuestro país seguirá expandiéndose durante el año entrante. Sin embargo, consideramos que el balance de riesgos para otras variables es actualmente negativo, por lo que proyectamos que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá en 2019 menos que el año anterior:1.8 por ciento anual real.

Cuatro retos

Son cuatro los principales elementos que representan un mayor riesgo para el crecimiento económico para México en 2019: entorno externo; lenta ejecución del gasto gubernamental; inversión endeble; y política monetaria restrictiva.

1. Entorno externo menos favorable

Estimamos que los riesgos para el crecimiento mundial son cada vez mayores. Por un lado, un avance en medidas proteccionistas podría limitar el comercio y generar disrupciones en las cadenas globales de valor. Este comportamiento tiene el potencial de encarecer la producción de bienes y servicios, y consecuentemente limitar el consumo final.

Por otro lado, las condiciones monetarias serán más austeras en economías desarrolladas, como Estados Unidos (EU) y la Unión Europea (UE) durante el año entrante. Se proyecta que la Fed ajuste una o dos ocasiones las tasas de interés al alza en 25 puntos base, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) podría subir la tasa de refinanciamiento por primera vez desde 2011. Lo anterior induciría un menor consumo e inversión (mayor costo financiero), así como menores incentivos para el flujo de capitales hacia economías emergentes como México.

Tomando esto en cuenta, institutos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han revisado a la baja sus estimaciones de crecimiento económico global para 2019 (3.7 contra 3.9 por ciento anterior), de acuerdo con el FMI.

Para el caso de EU, al ser el principal socio comercial de México, hay que considerar además el desvanecimiento del efecto positivo que tuvo la Reforma Fiscal de 2018 sobre rubros como la inversión, por lo que se proyecta que la economía estadounidense siga creciendo el próximo año por encima de potencial, aunque a un menor ritmo: 2.6 por ciento en 2019, contra 2.9 por ciento en 2018, de acuerdo con Bloomberg. En esta línea, podría significar una reducción en la demanda por bienes producidos en nuestro país.

2. Lentitud en el gasto gubernamental

De acuerdo con el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 (PPEF), el gasto del gobierno se incrementará 6.1 por ciento en términos reales. Sin embargo, como se ha visto en ocasiones anteriores, con el cambio de administración consideramos que puede tener lugar una lenta ejecución de este, al menos en los primeros meses de 2019.

3. Fragilidad en inversión: incertidumbre

Anticipamos que una diversidad de eventos externos e internos, nuevos y que estuvieron presentes a lo largo de 2018 generarán episodios de incertidumbre política y económica, así como volatilidad en los mercados financieros. Lo anterior representa un riesgo para el dinamismo de la inversión privada, misma que se ha mostrado endeble en los últimos años por factores como el proceso electoral en nuestro país y la renegociación del ahora llamado Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En el frente interno, nuevos posicionamientos en materia económica y política de la nueva administración generaron desconfianza respecto a cómo sería la relación del Gobierno Federal con el sector privado, el respeto a los compromisos y al estado de derecho, la capacidad para realizar proyectos transexenales, reorientación de la política económica, así como el manejo responsable de los recursos públicos. La publicación del Paquete Económico 2019, el cual considera un superávit primario del 1.0% del PIB, contribuyó a acotar la intranquilidad relacionada al manejo de las finanzas públicas.

Sin embargo, existen elementos que el próximo año podrían generar incertidumbre: desviaciones en el gasto en relación con lo aprobado; fragilidad institucional en organismos autónomos que pudieran servir de contrapeso para el Gobierno Federal; iniciativas en el Ejecutivo o el Congreso que contravengan el libre funcionamiento de la economía; cambios estructurales que limiten el crecimiento económico potencial y/o generen vulnerabilidades en las finanzas públicas.

4. Restricción monetaria

Banxico ha aumentado las tasas de interés en 14 ocasiones desde 2015. La última vez que el banco central ajustó la tasa de interés objetivo fue en diciembre de 2018, cuando la elevó a 8.25 por ciento, su máximo nivel en desde 2008. De acuerdo con las estimaciones de la autoridad monetaria, la tasa de interés neutral en el largo plazo oscila entre 4.7 y 6.3 por ciento, de acuerdo con las Consideraciones sobre la Evolución de la Tasa de Interés Neutral en México, de Banxico. En línea con lo anterior, los niveles actuales de la variable se consideran restrictivos.

Hacia adelante, consideramos que las tasas de interés se mantendrán elevadas en 2019. Incluso no se descartan del todo incrementos adicionales, al considerar una serie importante de riesgos para el cumplimiento del mandato de Banxico de estabilidad en los precios.

Estimamos que la inflación interanual se modere a lo largo del próximo año; sin embargo, es posible que esto se produzca a un ritmo lento derivado de factores como el traspaso a los precios al consumidor final de presiones en la cotización del T-MEC; volatilidad en el precio de productos agropecuarios y energéticos; encarecimientos adicionales de la cadena productiva como consecuencia del avance en medidas proteccionistas; ajustes al salario mínimo no relacionados a la productividad (presiones en la demanda y mayores costos laborales); entre otros.

Un contexto de elevadas tasas de interés es un limitante para el consumo privado y la inversión derivado del mayor costo financiero que estas representan. Éstas podrían inducir a los hogares a favorecer el ahorro sobre el gasto, mientras que las empresas posiblemente difieran o cancelen proyectos productivos cuya rentabilidad se vea afectada ante una mayor tasa de descuento.