Con la metida de pata de Bannon, Trump pudo “liberarse” de el sin “ofender” a sus seguidores dado que Bannon había ofendido primero.

Ahora, con Bannon fuera de escena, la capacidad mental de Trump cuestionada y la derecha alternativa marginada tras la derrota de Alabama, que aunque la perdieron ambos, Trump se la endilgo a Bannon, Trump ya puede – y ya lo está haciendo- hablar no solo con los republicanos, sino lo que es más importante, ¡con los demócratas!

Ante esta suavización perderán los extremistas, pero quizás ganaremos todos con un Trump más medido, más preocupado por una reelección que ahora está en cuestionamiento y más interesado en empezar a ganar amigos y dejar atrás sus extremismos.

Si todo esto se da, todos seremos ganadores y no por ser Trumpista sino porque él puede pasar legislación que nadie más ha podido/querido pasar en el pasado.

Ojalá este yo en lo correcto ¿Verdad?