En plena crisis por la pandemia de COVID-19, y de cara a las elecciones de noviembre próximo en los Estados Unidos, al presidente Donald Trump le urge reactivar la economía, porque en ello se juega su reelección, afirman los internacionalistas Roberto Zepeda Martínez y Carlos Eduardo Piña, quienes frente a ese escenario consideran clave la relación comercial y política con México, particularmente con Andrés Manuel López Obrador.

La economía estadounidense se contrajo 4.8 por ciento durante el primer trimestre de este año debido a la pandemia por el nuevo coronavirus y a las medidas de contención que terminaron por paralizar a ese país, y el desempleo afecta a más de 30 millones de norteamericanos, destacó en entrevista para esta casa editora Zepeda Martínez, profesor investigador del Centro de Estudios sobre América del Norte (Cisan) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Recordó que, a inicios de mayo, algunas ciudades estadounidenses empezaron la apertura de algunos establecimientos con ciertas medidas restrictivas para intentar restablecer la economía: «Empezaron con la apertura de restaurantes (además de barberías, spas, estéticas y cafeterías), pues a pesar que Estados Unidos supera el millón y medio de casos, el problema no afecta por igual a todo el país; la mitad de casos están en lugares como Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Massachusetts, toda esa parte del noreste, y los demás casos están dispersos».

Economía estadounidense
Ya el 18 de mayo, Estados Unidos reactivó prácticamente toda su actividad laboral, pero la industria automotriz requiere de autopartes fabricadas en México.

A Trump se le puede criticar de racista y hasta de misógino, reconoce Roberto Zepeda, pero recuerda que, hasta antes de la pandemia, llevaba muy bien la economía de su país: la gente tenía dinero y trabajo, el desempleo estaba en niveles más bajos, el crecimiento económico y las bolsas estaban bien, pero ese auge se terminó con la pandemia, y en el primer trimestre el PIB cayó casi cinco puntos, solo en abril perdieron 20 millones de empleos, lo que podría llevarlo a perder la reelección porque los estadounidenses votan basados en la cuestión económica.

«A Trump le urge reactivar le economía por una cuestión política», insiste el doctor en Ciencias Políticas y Sociales con especialización en Relaciones Internacionales, quien atribuye a esta urgencia las presiones que se ejercen para que México reactive algunas fábricas y ensambladoras que son parte de las cadenas de valor de varias industrias estadounidenses, como la automotriz y del acero.

Lo que mayormente demanda la industria automotriz estadounidense de México es cableado, arneses, accesorios interiores y exteriores de los vehículos, además de asientos y motores.

«No veo un escenario en el que México diga que no abrirá por el tema de salud, obviamente hay que tener precaución y que sea escalonado», dijo. Incluso cree que esto podría ser bueno para la economía en la región, porque México está integrado en esas cadenas de suministro.

En ese sentido se pronunció el Gobierno federal, quien durante la conferencia matutina del 13 de mayo dio a conocer la estrategia que llevará a México hacia una nueva normalidad, la cual consta de tres etapas.

El T-MEC, ¿fiel de la balanza?
Explicaron que, en la primera etapa, reabrirían actividades en 269 municipios de quince estados a partir del 18 de mayo; en una segunda etapa, del 18 al 31 de mayo, se prepararán para la reapertura de actividades esenciales, incluidas la minería, la construcción y la fabricación de equipo de transporte, lo que abre la puerta a la industria automotriz en México a parir del primero de junio. Y como tercera etapa, presentaron un semáforo que permitirá la reapertura de actividades sociales, educativas y económicas por regiones.

El profesor investigador de la UNAM Roberto Zepeda afirma que la entrada en vigor del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) a partir del primero de julio responde a esos intereses por reactivar la economía, «sobre todo porque estamos a poco menos de seis meses de las elecciones en Estados Unidos (martes 3 de noviembre)».

Recordó que muchos legisladores y otros actores de sectores productivos estaban pidiendo que se pospusiera la entrada en vigor del T-MEC, pero ya Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos, desde finales de abril notificó la fecha.

Añadió que muchos actores no quieren que reabra el sector automotriz porque mucho entrenamiento, capacitación y lo que tiene que ver con las nuevas normas del T-MEC se irán reconfigurado cuando esté operando: «Hay muchas dudas de las empresas y de los actores de las industrias de cómo se va a implementar el nuevo tratado comercial, pero se vino todo esto de la pandemia, y todo se cerró; se detuvo la capacitación, sobre todo cuestiones legales y fiscales que tienen que cambiar, y parece ser que el proceso no les dio».

Recordó que, si no se cumplen las nuevas reglas, habrá sanciones, incluso Estados Unidos tiene inspectores laborales para que se cumpla con los derechos, pero con la pandemia la entrada puede llevar a un caos, con demandas, o puede que le sirva a México y Estados Unidos, con un proceso de adaptación en donde algunas de las disposiciones de la industria automotriz entren en vigor hasta el año próximo.

Por su parte, Carlos Eduardo Piña, internacionalista por la UNAM, recordó que, contrario a lo que se pensaba en un principio, tanto Trump como Andrés Manuel López Obrador han demostrado cierto tipo de cooperación en temas clave para sus respectivos Gobiernos: «En la actual coyuntura, esta realidad se refleja en el apoyo de Estados Unidos a México en el marco de la OPEP, pero especialmente en la importancia que tiene el mercado mexicano para el país vecino. No olvidemos que debido a la dinámica de interdependencia compleja que existe entre ambos países, México no solo es el destino de una gran cantidad de exportaciones estadounidenses, sino que también es un país clave en el suministro de productos que alimentan la cadena de valor norteamericana».

Consideró preocupante para Trump la existencia de más de 30 millones de desempleados para EUA, sobre todo porque ningún presidente estadounidense ha sido reelecto con esas tasas tan altas de desocupación laboral: «Trump no sería la excepción, por lo que es clave para ellos que México reactive su economía pronto, y con ello pueda arrastrar a empresas estadounidenses a hacerlo».

El internacionalista Piña dijo que sería catastrófico que las economías de ambos países siguieran paradas cuando entre en vigor el T-MEC, previsto para el 1 de julio: «Eso, sin duda, sería una señal terrible para los mercados».

Posible encuentro AMLO-Trump
Sobre un posible encuentro entre los mandatarios Donald Trump y López Obrador en terreno estadounidense —como lo sugirió el primero— una vez que la situación por la pandemia se normalice, Zepeda Martínez lo ve muy factible, aunque eso no significa que el presidente republicano deje de lanzar críticas sobre el tema migratorio o de hablar de seguridad y del muro: «La relación con López Obrador y otros personajes como Marcelo Ebrard es buena, sin ser la mejor de todos los tiempos, pero Trump nunca invitó a Peña Nieto», sostuvo el estudioso de la relación entre países de América del Norte.

Zepeda Martínez tampoco descarta que Donald Trump intente capitalizar políticamente una posible visita de AMLO a la Unión Americana de cara a las elecciones de noviembre, sobre todo porque los hispanos ven muy bien a López Obrador, y muchos de ellos pueden votar: «A Trump le conviene esa visita. De ahí a que el presidente se deje utilizar de esa manera, no creo que tenga otra opción, por la importancia de esta relación para México en términos económicos, pues nuestro país exporta la mayoría (de sus productos) a Estados Unidos».

No obstante, considera que López Obrador debe tener una visión pragmática y cuidar esa relación; y, si lo invitan, tener cuidado de no terminar como la reunión de Trump cuando lo invitó Peña Nieto en pleno proceso electoral, pues el mandatario priista fue muy criticado por esa decisión: «Si va para allá, sería porque hay una invitación formal, no sé en qué términos será, pero tendrá que ser diplomática y formal».

2.4 por ciento se contrajo la economía en México en el primer trimestre del 2020, comparado con el del 2019.

SRE fortalece cooperación norteamericana por COVID-19
En el contexto de la respuesta a la pandemia de COVID-19, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha mantenido una cercana colaboración con sus socios de América del Norte, así lo afirmó mediante un comunicado dicha dependencia, en el que detallan que las cancillerías han sostenido llamadas semanales de coordinación entre el subsecretario de Relaciones Exteriores de México, Julián Ventura; la ministra adjunta de Relaciones Exteriores de Canadá, Marta Morgan, y el secretario adjunto de Estado de Estados Unidos, Stephen E. Biegun.
Como resultado de esa coordinación, mencionan mejores prácticas para hacer frente a la pandemia, mayor coordinación en la repatriación de connacionales y el seguimiento a los canales de suministro de material médico esencial, entre otras acciones.

«El intercambio trilateral ha contribuido también a procesos internos de reflexión. Forma parte del diálogo continuo sobre políticas públicas relacionadas, incluyendo medidas sanitarias, el mantenimiento de rutas aéreas y de transporte terrestre para el flujo de personas y bienes esenciales; el desarrollo y acceso a vacunas y tratamientos, la continuidad de largo plazo de las cadenas de valor y el fortalecimiento de la competitividad y prosperidad de América del Norte», añaden.

Reinicio de actividades, en puerta
Con la finalidad de retomar las actividades económicas, sociales y educativas en el país, el Gobierno federal presentó este miércoles 13 de mayo un plan [https://cutt.ly/ZymJ02q].

Desde el 18 de mayo se espera reiniciar actividades en algunas regiones del país, las de menor contagio; del 18 al 31 de mayo las empresas se prepararán para retomar sus actividades, incluida la minería, la construcción y el sector automotriz, incluidas como actividades esenciales.

Lo anterior fue confirmado por Graciela Márquez Colín, titular de la Secretaría de Economía.

El mercado
El valor de las exportaciones mexicanas de autopartes hacia Estados Unidos durante 2019 fue de 70 500 millones de dólares, de acuerdo con la Administración Internacional de Comercio, dependiente del Departamento de Comercio en EUA.

Novedades
Con el T-MEC se refuerza el porcentaje de componentes de automóviles que deben producirse en la región (del 62.5 % previo al 75 %) y el salario mínimo de los empleados debe subir progresivamente hasta los 16 dólares la hora en 2023 (para frenar la mano de obra barata en México).