Un hospital en Ciudad Juárez no se inaugurara porque el tabique que entregó una empresa del consorcio cementero se elaboró con agua sucia y contaminó el edificio. Ese daño no tiene remedio y habrá que tirarlo. ¿Cubrirá la empresa el daño?

CEMEX ha consolidado su imperio mundial gracias a las prácticas que matan a la competencia. Bajan artificialmente los precios, entregan producto de baja calidad. Su apetito monopólico sacó del mercado a pequeñas y medianas empresas liquidando empleos bien pagados.

La cadena de los Oxxo liquida a las pequeñas tienditas que suplían a las colonias y mantenían empleados a cientos de miles de personas. Cuándo la agresión monopólica avanza, los dueños de las tienditas quedan sin ingresos porque la nueva empresa no los emplea por edad y los nuevos empleados lo son con salarios de hambre. A engrosar las filas de la informalidad.

Los bancos son un caso por sí mismos. Hacen mucho dinero con comisiones y negocian con valores gubernamentales. Su política de préstamo es rapaz. El diferencial entre lo que pagan por manejar el dinero y lo que cobran es abismal. Carecen de políticas de préstamo al campo y las pequeñas y medianas empresas muchas veces optan por los usureros debido a lo complicado que es lograr que los bancos los esquilmen. Casi todos los bancos son extranjeros y compraron con facilidades gubernamentales para llevarse la riqueza nacional.

El debate alrededor de los empresarios que han decidido bloquear la votación a favor de López Obrador ha tomado una dirección interesante y esperada: explorar su compromiso con el país y la sociedad y el resultado de la discusión les es adversa.

Cuándo los empresarios lograron el outsourcing deterioraron las condiciones de trabajo: se alargaron jornadas laborales, bajó el salario y se eliminaron derechos. Hay familias que con dos salarios no logran ingresos para comprar gas, cocinan con fuego y comen papas.

AMLO los llamó una minoría rapaz, pero hay que agregar su voracidad, porque su apetito es pantagruélico e insaciable. Alguien los definió como empresarios azadón, porque jalan solamente para ellos sin permitir que nada caiga a los lados y mientras más jalan mejor.

Para éstos empresarios, alguien dijo que les queda mejor el apelativo negociante, el país está para usarse y mientras más le saquen mejor y para eso tejen redes de corrupción e intereses con el gobierno.

Son depredadores y el daño ambiental no les provoca ninguna preocupación.

Larrea es un caso relevante. Cuándo una mina suya contaminó el río Sonora prometió reparar y luego se evadió dejando a las víctimas con su daño de salud y económico. Cuándo otra mina se derrumbó después que su empresa sobornara a un inspector, dejó a los mineros enterrados, y sus empleados en todas las empresas ganan salarios de hambre.

Por lo que toca a los impuestos logran que el gobierno les devuelva una buena porción y éste para compensar acude a la deuda, de esa manera todos somos responsables pero no beneficiarios de su enriquecimiento.

Estos empresarios evaden los concursos gubernamentales, logran contratos directos y se excluye a los empresarios de menor tamaño porque los oligarcas se tragan todo, pero nada en ésta vida es gratis. ¿Qué le entregan al gobierno a cambio?

Estos empresarios gracias a la acción del gobierno configuran oligopolios, con lo que cada vez se apoderan de mayores segmentos de la economía. Los mismos nombres se repiten en proyectos de infraestructura, agua, construcción.

En su descargo nos dicen que los empresarios son creadores de riqueza, pero eso es muy relativo. La teoría del valor de Marx dice lo contrario. Son los trabajadores los que la crean y mientras más los empobrecen, más riqueza se apropian.

Estos empresarios no se tientan el corazón para ganar un dólar, lo que incluye el fraude, como en el caso de Mexicana de Aviación, o la rebatinga de Interjet, propiedad de otro oligarca cuya fortuna está en la corrupción gubernamental.

Hoy conducen una guerra sucia en la campaña electoral, amenazan con cerrar empresas y llevarse el dinero. El dinero siempre se lo han llevado, según ellos para protegerlo, seguramente de su propia ambición; ¿a dónde irán que los dejen depredar como lo hacen en México? No irán a los países dónde se pagan salarios altos o hay beneficios para los trabajadores. Ahí van a comprar productos suntuarios, ahí viven con todo lujo gracias al sudor, sangre y penuria de los empleados que tienen en México.

Ese es el sistema que nos llaman a conservar.