La economía de México vio un tropiezo histórico en el segundo trimestre del 2020 como consecuencia del nuevo coronavirus, aunque la caída fue menos agresiva de lo esperado lo que apuntaría al inicio de una lenta recuperación.

El Producto Interno Bruto (PIB) de México se desplomó un 18,9 por ciento en el segundo trimestre de 2020 contra el mismo lapso del año pasado y un -17,3 por ciento contra el periodo precedente, según datos adelantados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) difundidos este jueves.

Ambas cifras representaron los peores registros desde que el Inegi comenzó a difundir su medición, a principios de la década de 1990, y, con ello, la segunda mayor economía de América Latina acumuló cinco trimestres en zona de contracción.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo el jueves que ya anticipaba la histórica caída del PIB, pero explicó que observa signos de recuperación económica aun cuando la neumonía COVID-19 mantiene su fase activa de propagación.

“Ya pasó lo peor, ya nos estamos recuperando”, indicó el mandatario en su habitual rueda de prensa diaria en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

“Los datos son hasta el mes de junio, pero hay que esperar lo que va a suceder en julio y el resto del año”, agregó el mandatario.

El subgobernador del autónomo Banco de México (Banxico), Jonathan Heath, coincidió con el mandatario en cuanto a que existen señales de rebote económico, pero advirtió en que el proceso hacia adelante será “difícil y prolongado”, en un mensaje en su cuenta de Twitter.

El análisis del PIB muestra que la actividad industrial ligada a Estados Unidos tropezó un 26,0 por ciento en el segundo trimestre anual, mientras que el sector servicios, el de mayor aporte económico, cayó un 15,6 por ciento en el periodo.

La actividad agropecuaria, en tanto, disminuyó un 0,7 por ciento en el segundo trimestre contra el periodo comparable de 2019, según el comunicado del Inegi.

El director para América Latina de la firma Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño, recordó que la pandemia paralizó actividades en el periodo como el turismo, manufactura, construcción, transporte y algunos otros servicios que incluyen educación y comercio.

No obstante, las actividades consideradas esenciales como las tiendas minoristas de consumo, la salud y la producción de productos farmacéuticos continuaron operando con interrupciones mínimas, indicó.

“Dada la prolongada anemia de la economía y la falta de medidas para proteger la inversión y el empleo, la recuperación potencial tendrá que provenir principalmente del impulso económico de Estados Unidos”, explicó Coutiño en un reporte, sobre el principal socio comercial mexicano.

Por su parte, el jefe de economista para México del banco británico HSBC, Alexis Milo, indicó que las cifras del PIB mexicano muestran una caída del 15,5 por ciento anual en junio, menor que el 20,6 por ciento promedio de abril y mayo, lo que representa un ligero alivio.

Incluso, dijo el experto en su cuenta de Twitter, es muy probable que la economía mexicana no registre una caída de doble dígito en todo el 2020, como proyectan la mayoría de los analistas.

De su lado, el subsecretario (viceministro) de la Secretaría de Hacienda, Gabriel Yorio, precisó que la recuperación económica detectada en junio se ve principalmente en el comercio exterior, la construcción y las manufacturas, “que usualmente tienen un efecto de arrastre en la economía”.

“En este último mes (junio), la producción y ventas internas de vehículos ligeros y camionetas se incrementaron como resultado del reinicio de actividades (…) y las exportaciones petroleras, no petroleras y manufactureras mostraron una mejoría notable”, indicó el funcionario en una rueda de prensa.

Hacienda modificó su escenario macroeconómico anual hacia una caída del PIB del 7,4 por ciento en el 2020, desde un rango previo de entre el -3,9 por ciento y el 0,1 por ciento.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima para México un desplome económico del 10,5 por ciento este año.

La nación latinoamericana comenzó desde el pasado 1 de junio a reactivar de forma paulatina algunos sectores de la economía que habían estado cerrados desde finales de marzo para evitar la propagación de la COVID-19.